Habla el Rector Luis Azcúnes. Hedilia Matute R Jesús Mora
Nuestra UC: producto del interés ciudadano
Dr. Luis Azcunes durante su gestión rectoral.

La reapertura fue el único interés que motivó el concurso de muchas personas desde antes de caer la dictadura de Pérez Jiménez, expresó el primer rector.

En la Cátedra de Derecho Internacional Privado, formé parte del grupo de profesores de la Escuela “Miguel José Sanz”, dependiente de la Universidad Central de Venezuela. Manteníamos la aspiración de una universidad para la región central del país, en espera de que las circunstancias lo permitieran”.

El 21 de enero de 1958, hubo una manifestación de estudiantes y trabajadores contra el régimen dictatorial en la que pronuncié unas palabras; me dieron una bandera para encabezar la marcha que, como era de esperar, fue violentamente reprimida. Me dispuse a asilarme en Colombia y Monseñor Doctor Gregorio Adam, Obispo de Valencia, hombre de gran virtud y entereza, habló con mis familiares para interceder por mí en el caso de que me apresaran.

La dictadura fue derrocada y me trasladé a Caracas como consultor jurídico del Ministerio de Obras Públicas y me mantuve en comunicación con algunos miembros de la junta de gobierno, especialmente con el doctor Edgar Sanabria, profesor de la Universidad Central de Venezuela, con el doctor Rafael Pizani, Ministro de Educación y con el doctor Francisco De Venanzi. Es de advertir que la Universidad de Carabobo no la lograron unos pocos, sino el concurso desinteresado de muchos.

La Junta de Gobierno me designó Rector de la Universidad de Carabobo y un grupo de eminentes y capaces personas entró a formar parte de ella sin deseo de vanagloria ni de lucro sino por la magnitud del propósito. El doctor Luis Fernando Wadskier fue el primer Vice-Rector y luego el doctor Manuel García.

El ingeniero industrial suizo, doctor Makler, dio la primera organización a la Facultad de Ingeniería Industrial, a la cual se llamó a ingresar varios profesores españoles. El primer decano de la Facultad de Derecho, a la que se adscribió la escuela de Administración, fue el doctor Donato Pinto Pignataro y el director, el doctor Jorge Domínguez Nassar. A partir de marzo de 1959, asume el decanato de Derecho el doctor Jorge Domínguez Nassar y la dirección el doctor Alejandro Izaguirre Angelli.

Una comisión de médicos, presidida por el decano de la Facultad de Medicina doctor José Valero, viajó a universidades clase “A” del Cono Sur y contrató eminentes profesores de Uruguay y Brasil, entre ellos, el eminente fisiólogo uruguayo doctor Miguel Patteta Queirolo y dos profesores brasileños. De la Universidad Central de Venezuela y del gremio médico ingresaron varios profesores. En la Junta de Fomento de la universidad formaron parte el doctor Luis Augusto Carvallo, Oscar Römer, Hermógenes López, Luis Blanco Gásperi; estos dos últimos fueron director y asesor de la administración universitaria, respectivamente.

Se iniciaron las bibliotecas sectorizadas por facultades, seleccionando los textos más autorizados y con un personal técnico para su manejo. Se fundó la Organización de Protección Estudiantil y se llevó a efecto un plan de becas.

El primer representante del Ministerio de Educación ante el Consejo Universitario fue el doctor Jorge Lizarraga. En la primera Junta Directiva de la Federación de Centros Universitarios estuvieron los estudiantes Iván Olaizola D’Alessandro, por la Facultad de Ingeniería Industrial y Alfredo Celis Blaubach, estudiante de medicina. Esta Federación trabajó con entusiasmo por la universidad y de ella guardo el grato recuerdo de que cuando me retiré, después de ver cumplida mi misión, en un acto al cual asistió el Presidente de la República, Rómulo Betancourt, me entregaron un diploma en el cual se lee que “no había escatimado esfuerzo ni sacrificio para fundar una universidad modelo”.

Para la futura Ciudad Universitaria, la Universidad de Carabobo obtuvo, en calidad de donación, una gran extensión de terrenos nacionales y con excelentes características de ubicación, en Bárbula. En Valencia, fue donado a la Universidad de Carabobo el inmueble de la antigua Estación Inglesa y allí se instaló la sede provisional de su Rectorado.

La universidad recibió del Ministerio de Obras Públicas, a cargo primero del doctor Víctor Rotondaro y después del doctor Andrés Sucre, el aporte de las construcciones provisionales para las facultades de medicina e ingeniería industrial.

Con la asistencia de la Junta de Gobierno de Venezuela, de los representantes de las instituciones nacionales, locales y universitarias, comenzó el funcionamiento de la Universidad de Carabobo y el Obispo Adam, no obstante la reciente muerte del Papa Pío XII, ofició un Te-Deum en la Catedral de Valencia.

De esta manera quedó establecida la estructura básica de la universidad, con un profesorado eminente, escaso personal pero capaz, y se inició el funcionamiento para cumplir los objetivos que le son propios, sin desviaciones. Los limitados recursos económicos presupuestarios de tres millones de bolívares se aplicaron estrictamente a esos fines, entre los cuales se encontraban los primeros equipos, especialmente para las facultades de medicina e ingeniería, sin gastos suntuarios de burocracia, de puestos de favor y despilfarro, de manera que el gasto universitario fue eficaz. Es de notar el hecho de que no hubo presiones externas, ni siquiera de los partidos políticos, para que se hicieran concesiones en el presente a costa del futuro de la naciente universidad, para la cual el sentimiento colectivo dio su completo apoyo, sin pequeñeces ni personalismos y esto constituye un hecho histórico notable de la categoría de los que, en ciertas culminaciones históricas, ha tenido el país.

Luis Azcunes

La reapertura

Aporte de la Universidad al desarrollo de la Región
J.M. Villarroel Paris.(+)

Para su orientación inicial se tomó en cuenta las características de la zona central del país a la que estaba destinada a servir. La universidad ha favorecido el impulso económico de la zona y, con su aporte cultural, científico y humanístico, ha equilibrado el desarrollo, evitando la expansión desproporcionada en un sólo sentido. Por otra parte, no hay que olvidar que la creación de la Universidad de Carabobo respondió a una necesidad nacional de descentralización y crecimiento paralelo y complementario de todo el país. Sus primeros pasos, rápidos y seguros, hicieron desvanecer las dudas de quienes temían un ruidoso fracaso, dadas las condiciones de agitación que, para la época, atravesaba la nación por el cambio político y, también, por la necesidad que hubo de organizarla funcionando, sin un lapso de preparación.

Problemas de urgente solución de la UC

Seguir forjando internamente sus estructuras y dirigir su acción docente, investigativa y cultural a las realidades económicas y sociales de Venezuela. Eso supone reunir las capacidades humanas en un sistema eficaz porque, si bien es verdad que no hay sistema superior a los seres humanos que lo aplican, también es cierto que las aptitudes se frustran dentro de una organización ineficaz. La universidad debe desechar un entendimiento cómodo con los intereses irracionales que desvirtúen su objetivo y elevarse a su misión esencial.

El futuro de la Universidad de Carabobo.

Venezuela es un pueblo proyectado hacia el futuro y tiene ante sí una tarea tentadora y dura: ser digna de ese magno futuro que Venezuela puede obtener, dándole el caudal humano de capacidades y conciencias que requiere para alcanzarlo.

 Concepción de Universidad.

En entrevista de Alfredo Fermín (Fermín, Alfredo; 1973), el doctor Azcunes expresa su opinión sobre lo que debe ser la universidad: “La universidad tiene que forjarse internamente. Mantener la disciplina de un interés superior, lo cual implica la eliminación de la burocracia y de los privilegios. El universitario debe ser, ante todo, universitario, sin perjuicio de que en su partido sea un político.

Síntesis
 

Nacido en Valencia el 11 de octubre de 1921, hijo del doctor Emiliano Azcunes (médico) y Clara Párraga de Azcunes.

- Abogado, graduado de Doctor en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela (1946).
- Síndico Procurador Municipal de Valencia (1947).
- Profesor universitario desde 1947.
- Abogado apoderado del Banco Obrero en el Estado Carabobo.
- Vice-Presidente de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo (1947).
- Consultor Jurídico del Ministerio de Obras Públicas (1958).
- Rector de la Universidad de Carabobo (1958).
- Profesor Asistente (1958) en las Cátedras de Derecho Civil I y Derecho Civil II.
- Profesor Asistente de Derecho Administrativo I (1958).
- Profesor Asociado de Derecho Civil II (1959).
- Profesor Titular de Derecho Administrativo I (1961).
- Profesor de Derecho Civil II (Obligaciones) desde 1964 a 1967.
- Profesor Titular de Derecho Administrativo I.
- Director del Instituto de Derecho Privado y Comparado.
- Gobernador del estado Cojedes (1964).
- Decano Encargado de la Facultad de Derecho (julio de 1968 a agosto de 1968).
- Jefe de Cátedra de Derecho Administrativo I (6 de agosto de 1968).
- Asesor Ad-Honorem de las Cátedras de Derecho Administrativo y Obligaciones (1974).
- Asesor Ad-Honorem del Instituto de Derecho Comparado.
- Actualmente se desempeña como abogado en ejercicio.

 
Promoción Miguel José Sanz.
 

La Escuela de Ciencias Políticas “Miguel José Sanz”, que fuera por muchos años la célula viviente de la tradición universitaria carabobeña, incorporada en virtud del decreto de reapertura de la Universidad de Carabobo a la condición de Facultad de Derecho, dio su último fruto con la valiosa promoción que culminó la actividad de dicha escuela, llevando el nombre del cívico licenciado y brindando a las autoridades universitarias de la Universidad de Carabobo la hermosa oportunidad para llevar a cabo un acto académico en el cual el rector doctor Luis Azcunes Párraga, acompañado por las autoridades universitarias y por el claustro de profesores, confirió el título de abogado a los bachilleres Joaquín Rafael Alvarado Henríquez, Elda Cordido Saveri, José Delgado Hurtado, Iraida Fermín, Fernín Fernández, Lolita Figueredo Barela, Hernando José Grisanti Aveledo, Amanda Henríquez de Henríquez, José de la Cruz Matute Blanco, José Raúl Michelena, Ramón Montes de Oca, Hilda Margarita Pacheco Briceño, Angel Rafael Rivas González, Castor Rafael Travieso Conde y Jesús Manuel Valera Serven (Domínguez Nassar, Jorge; 1959).

 

Los dirigentes universitarios deben sostener el criterio de que el estudiante posee todos los derechos y todo el apoyo, menos el de no estudiar y la autoridad debe estar fundada en la ciencia y en la razón. Las ideas son, a lo largo, las que triunfan cuando son verdaderas. El motín, el palo y la pedrada no son los argumentos que transforman las sociedades. La institución universitaria debe alzarse sobre lo pequeño, forjarse plenamente para dar a Venezuela una ciencia, un progreso, una recta actitud de servir que no sea el resultado de una improvisación sino de un esfuerzo, de una voluntad valiente y tenaz y de una lucha metódica.