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Declarados Patrimonio Cultural del Municipio

Diablos Danzantes de San Diego mantienen viva la tradición

La familia Herrera ha sido por años, la encargada de custodiar y promover esa manifestación cultural

Carlos Eduardo Figueroa

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El Espacio San Diego, apoya la difusión de esta tradición popular en el municipio.
Fotógrafo: Gema Durán

Al ritmo del cuatro, las maracas y los cencerros, los Diablos Danzantes de San Diego de Alcalá recorrieron las calles de esa población, bajo las órdenes del capataz, Pablo Herrera, en una procesión que los llevó a pasar frente a los 14 altares instalados por los vecinos, el pasado 29 de mayo, tras la misa de solemnidad del Corpus Christi, tras el paso del Santísimo Sacramento.

 

De esta forma, se mantiene arraigada en ese mencionado poblado, la tradición que representa la lucha entre lo divino y lo maligno, que se celebra en el país, entre los meses de mayo y junio, específicamente nueve semanas después del Jueves Santo.


Esta manifestación cultural, que surge durante el Medievo europeo, llega a Venezuela durante la conquista española, logrando, de esta forma, entrelazarse con elementos de la cultura indígena y africana.


La misma se instala en San Diego, luego de que, durante varias décadas, Francisco “Pancho” Herrera (1896-1980) recorriera las calles de esa comunidad, como el último diablito solitario, manteniendo vivo en el lugar esa expresión de religiosidad impregnada de colorido popular.


En dicha tradición, se realiza una representación del Diablo, quien se presenta como juguetón, bullicioso y amenazante, y al final, cae rendido ante Dios, en la figura del Santísimo Sacramento.


Aunque esta manifestación cultural representa un ámbito de religiosidad ambigua, con diferentes significados en cada cofradía, diablada o hermandad; existen muchas semejanzas en lo que tiene que ver con los trajes, máscaras, el mandador, las campanas, la música, la danza y las jerarquías.


Es por esta razón que la familia Herrera se convirtió, a lo largo de los años, en los encargados de mantener la herencia y custodia de esa tradición, manteniendo en resguardo ese legado, recopilando información, documentos, fotos y testimonios. También han logrado hacer crecer la tradición, realizando talleres de elaboración de máscaras y trajes, además de enseñar la forma de bailar, dando, de esta forma, a conocer su historia e incorporando a nuevos participantes.


El capataz Pablo Herrera, en su condición de custodio de los diablitos, realiza de forma constante diversas actividades de promoción y difusión de esa manifestación cultural, realizando talleres, encuentros, ponencias y conversatorios en diversas instituciones. Para esa labor de difusión de la mencionada tradición popular, cuentan con el apoyo del Espacio San Diego, ente adscrito a la Dirección de Extensión y Servicios a la Comunidad de la Universidad de Carabobo.


Cabe destacar, que el pasado 28 de mayo, esta agrupación, fue reconocida como Patrimonio Cultural de San Diego, un reconocimiento entregado por las autoridades al frente de la alcaldía de ese municipio.

Fecha: 10/JUN/2016


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