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La salud no puede ser atendida en eventos espasmódicos o en jornadas extraordinarias

Estado venezolano no garantiza esquema de vacunación

Alejandro Rísquez, profesor del departamento de Medicina Social de la UCV, aseguró que la escasez se debe a que la producción nacional de vacunas se paró en el país en 2014

Ismeyer Tapia De Caires

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El profesor Rísquez destacó que la producción nacional de vacunas se paró en el país en 2014.
Fotógrafo: Angélica Hidalgo
 

Ser madre en Venezuela es todo un reto. Cada vez es mayor la preocupación con la que deben vivir, no solo por la escasez de formulas y pañales sino también por la falta de vacunas de las más necesarias en los centros de salud públicos.

 

El esquema de vacunación del Gobierno es incompleto, y las dosis en las jornadas que han anunciado están muy por debajo del crecimiento poblacional y de las necesidades de los venezolanos, según señalan expertos.


Es por ello que la impotencia se apodera de las madres que acuden a ambulatorios u hospitales, y en muchos casos no encuentran las vacunas que requieren sus hijos. Las enfermeras alegan que las dosis no llegan diariamente.


Alejandro Rísquez, profesor del departamento de Medicina Social de la Universidad Central de Venezuela, indicó que hay escasez en la primera vacuna que indica la Organización Mundial de la Salud y que contempla el Programa Ampliado de Inmunizaciones en Venezuela: la Bacillus Calmette-Guérin, conocida como BCG, una vacuna para la tuberculosis que debe aplicarse entre los primeros 28 días de nacido. En muchos casos los infantes han recibido la dosis a los 3 o 4 meses de edad.


Otra de las vacunas fundamentales del esquema es la rotavirus, que previene el padecimiento de diarreas, una de las principales causas de muerte en niños menores de un año. Rísquez también destacó la antineumococo que protege contra infecciones como la neumonía y la meningitis. Ambas son altamente recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, pero en Venezuela ninguna de las mencionadas es garantizada por el Gobierno.


Tanto la rotavirus como la antineumococo pueden ser encontradas en centros de salud privados, pero cada vez son menos accesibles. Sus precios por vacuna varían entre 100 y 150 dólares, lo que imposibilita que la mayoría de la población pueda inmunizar a sus hijos.


Todo ello se debe a que la producción nacional de vacunas se paró en el país en 2014. Rísquez agregó que las vacunas que más escasean son la de la fiebre amarilla y la de la tuberculosis. Considera que el problema con la escasez de vacunas ha provocado que la población venezolana exporte enfermedades como la difteria y el sarampión.


El profesor universitario y miembro de la Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura, opinó que el Estado debe hacer énfasis en garantizar las inmunizaciones, especialmente las que se aplican a niños menores de 1 año, en aras de reducir la mortalidad infantil.


Reseñó El Pitazo que una fuente médica, que pidió no ser revelada por ser regente en un centro de salud pública en la capital mirandina, dijo que el país ha retrocedido en materia de inmunización: “en el tema de inmunización retrocedimos a la década de los 60 o 70. Faltan muchas vacunas del esquema de los dos años. En Venezuela no hay neumococo, rotavirus, influenza estacional, hepatitis A, varicela, ni influenza tipo B, ni hablar de meningococo y ni siquiera BCG, que antes era única y exclusivamente colocada en la red pública”.


Es repudiable que el sistema de vacunación de un país esté basado en eventos espasmódicos o en jornadas extraordinarias, cuando por el contrario debería estar en constante ejecución para dar cobertura a toda la población venezolana.

 

Fecha: 09/JUL/2018