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Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, y Día del Idioma Español

Los libros, un fenómeno que perdura en el tiempo

Es una fecha simbólica para la literatura mundial por ser el día en que fallecieron relevantes figuras como Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega

Antonella Fischietto M.

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Cada año se reivindica el valor del libro
Fotógrafo: Carmen Piña
 

El libro es un fenómeno-objeto que no pierde valor en esta era de evolución del papel al “ebook” (libro digital), dada su influencia en los procesos culturales de los pueblos y la maravillosa experiencia de conocer ideas, palabras, fragmentos y textos de quien los escribe.

El 23 de abril fue declarado Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, y Día del Idioma Español, fecha instituida con la finalidad de resaltar la vigencia del libro, la trascendencia de algunos autores y el idioma español.

Este día tiene un carácter simbólico para la literatura mundial, pues se tiene como el día en que fallecieron relevantes figuras como Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega y por esta coincidencia la Unesco estableció el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.

Con relación al Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, la Conferencia General de la Unesco que se efectuó en París en 1995 acordó rendir homenaje universal a los libros y los autores en esta fecha.

Simultáneamente, el 23 de abril es Día Mundial del Idioma Español, el cual está destinado a rendir homenaje a la lengua española, medio fundamental de comunicación para una población estimada de 500 millones de personas.

Esta efeméride se celebra desde 1702 y se realiza en honor al escritor español Miguel de Cervantes, figura de vital importancia en la literatura del idioma español, autor de la obra Don Quijote de la Mancha, el libro más traducido después de la Biblia.

 

Reivindicando el valor del libro

 

Hablar del libro es hacer referencia a un fenómeno que ha perdurado en diferentes épocas. Muchas personas que son lectores de por vida lo hacen por placer, aun cuando tomaron un libro para entretenerse, para estudiar materias, para formarse en algún área del conocimiento o para investigar.

En el portal web Letra Muerta, un sello editorial independiente fundado en 2014, sus editores defienden el valor del libro en los tiempos actuales, en que las nuevas tecnologías parecen desplazar esta creación de trascendencia universal.

Desde allí se ofrecen publicaciones que buscan darle preeminencia a la literatura venezolana. Al respecto, la venezolana Faride Mereb, joven editora y diseñadora, explica: “Nos enfocamos en el área de archivo, la reivindicación del valor del libro como fenómeno-objeto y la investigación de literatura con énfasis en la poesía venezolana”.

Las decisiones son tomadas por un consejo editorial, en el que participan el editor Javier Aizpúrua, la periodista e investigadora Diosce Martínez, los poetas y ensayistas Néstor Mendoza y Graciela Yáñez Vicentini, así como el asesor en social media e investigador Carlos Alfredo Marín.

La editorial busca hacer revisiones de textos que no han sido editados o reeditados y que considera importante difundir, con especial respeto hacia los autores, así como particular cuidado de la composición tipográfica.

 

Bibliotecas de autor

 

Para tener una idea del valor que dan determinadas personas al libro, a través del portal web de Letra Muerta se pueden ver las colecciones de libros que atesoran algunos venezolanos y cómo las crearon.

José Sabatino Pizzolante describe el estado actual de su biblioteca en pocas palabras: “Un caos, pero en perfecta armonía, al menos para nosotros quienes la hemos visto nacer, crecer, casi morir y renacer”.

“Encierra muchas de nuestras lecturas juveniles, también nuestros LPs, CDs, fotografías y postales antiguas, hemeroteca y papeles sueltos, cuadros, entre tantas cosas conectadas a nosotros, a nuestras vivencias, a nuestra tierra, así que para nosotros es una todoteca”, afirma.

Otra de las bibliotecas que se presenta en dicho portal es la que atesora la poetisa Edda Armas, quien la inició de joven colgando un guacal de madera de pino en la cabecera de su cama.

“La verdad es que siento que nací en medio de la enorme biblioteca de mi padre, y los libros han sido y siguen siendo los mejores y más amados juguetes”, expresa la escritora, a quien le angustia la posibilidad de marcharse del país sin llevar en sus maletas todos sus libros, todos usados y marcados.

 

 

Fecha: 23/ABR/2018