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Honoris Causa de la Universidad de Carabobo

La obra del gran maestro José Antonio Abreu trascendió todas las fronteras

Este sábado 24 de marzo, falleció el maestro de muchas generaciones de músicos venezolanos. En honor a su trayectoria, Tiempo Universitario retoma esta entrevista publicada en el año 2001, cuyo contenido está más vigente que nunca

Rafael Simón Hurtado

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"Nuestros músicos requieren, además de una sólida y actualizada formación técnica, una auténtica conciencia nacional y latinoamericana¿, expresó el maestro Abreu
Fotógrafo: José Antonio Rosales
 

José Antonio Abreu aspira a que el maestro de hoy que enseña música, no sólo tenga una sólida formación musical y pedagógica; debe manejar también aspectos de la tecnología sonora y, sobre todo, capacidad para el desarrollo de la fantasía y la imaginación. Pero además, el maestro de hoy debe repensar la organización de las instituciones y transformar los programas de enseñanza musical.
 
 
“Nuestros músicos requieren, además de una sólida y actualizada formación técnica, una auténtica conciencia nacional y latinoamericana”.
 
 
Las palabras fueron tomadas en algún momento de su paso por la Universidad de Carabobo, a propósito del conferimiento del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Facultad de Ciencias de la Salud en el marco del cincuentenario de la reapertura de la institución universitaria, y de la celebración del XVI Congreso Venezolano de Ciencias Médicas promovido por la Academia Nacional de Medicina. El evento, que tuvo lugar en el Teatro “Doctor Alfredo Celis Pérez”, fue oportuno también para reconocer el trabajo del director Gustavo Dudamel, con la Orden “Alejo Zuloaga Egusquiza”, en su Única Clase. Ambas personalidades recibieron igualmente la Medalla Centenaria de la Academia Nacional de Medicina.
 
 
Al insistir sobre cómo debía ser la labor de quien enseña, el maestro Abreu dijo: “Es necesario ofrecerles mayores oportunidades de recibir una formación humanística y cultural, poniendo a su disposición las herramientas pedagógicas que requiere cuando opta por la enseñanza. Un buen maestro requiere no sólo del talento, sino de una formación especializada para ejercer tan delicado oficio”.
 
 
Mala nutrición musical
Su ideal es que en el siglo XXI todos los jóvenes toquen algún instrumento; que aprendan a crear música; que entiendan la música; que lleguen a familiarizarse con una amplia variedad de música; y que conozcan la música del mundo.
 
 
En países como el nuestro, dice el maestro Abreu, tendríamos que aspirar a que en un futuro cercano una buena educación musical llegue a un número mayor de jóvenes y niños que hoy padecen de una mala nutrición musical. En este sentido, Abreu ha demostrado que la eficacia de unir la teoría y el estudio individual con una intensa práctica grupal y social, nutren el cuerpo y el espíritu.
 
 
Durante su discurso de agradecimiento por el Doctorado Honoris Causa Abreu también dijo:
 
“Uno de los cruciales acontecimientos que señala el amanecer de este siglo lo constituye, sin duda alguna, el que la educación artística haya dejado de ser, irreversiblemente, monopolio de élites, para afirmarse definitivamente como eminente derecho social de nuestros pueblos”.
 
 
-“En consecuencia, -afirmó en su intervención magistral-, la formación artística del joven y del niño ya se nos revela como vanguardia y signo de una revolución educativa sin paralelo, que ningún proyecto social seriamente concebido para un país en desarrollo pueda ya negar. La democratización de la enseñanza artística, el carácter de programa social prioritario para la capacitación y el rescate de nuevas generaciones, y mucho más aún, la organización integral de sistemas nacionales para la educación en el arte y por el arte a nivel de las mayorías populares, se impone cada día, con apasionante ímpetu, como instrumento insuperable de inclusión social e integración comunitaria”.
 
 
El maestro José Antonio Abreu expresó también en las palabras preparadas para la ocasión que “en el seno de una orquesta juvenil e infantil discurre aquella revolución social silenciosa, que desde la marginalidad y más triste condición conduce al joven hasta la cima del repertorio sinfónico universal”.
 
 
La música tiene dotes curativas
Este doctorado, por cierto, entregado en Ciencias de la Salud parece proponer que la música tiene dotes curativas. Los antiguos ya lo habían determinado: la música puede saltarse los filtros lógicos y analíticos de la mente, para establecer un contacto directo con los sentimientos y las emociones escondidas en lo más profundo de la memoria.
 
 
Y es quizás sobre esta premisa que el maestro Abreu ha desarrollado todo su trabajo:
 
“Quien genera belleza tocando, dice, y genera armonía musical, empieza a conocer por dentro lo que es la armonía esencial; la armonía humana”.
 
 
El fundador del Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, sabe que el sonido aplicado correctamente puede producir curaciones que restauran la integridad musical del cuerpo y el alma; y conoce, también, que entre los antiguos galenos, los cantos rítmicos y las secuencias melódicas sagradas, figuraban como medicaciones para el alma.
 
 
-“El ser humano se asemeja a un instrumento musical complejo, único y delicadamente afinado. Cada átomo, cada molécula, cada célula, cada tejido y cada órgano del cuerpo emiten continuamente las frecuencias de su vida física y emocional. La voz humana es indicadora de la salud del cuerpo y establece relación entre los individuos y el cosmos”.
 
 
 
Concertar para generar belleza
 
Luego de que Gustavo Dudamel recibiera de la Universidad de Carabobo, de manos del Dr. José “Pepe” López, presidente de la Academia Nacional de Medicina, la Orden “Alejo Zuloaga Egusquiza” en su Única Clase, el joven discípulo del maestro Abreu, -de diminuta estatura, pero ágiles manos-, junto a la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana "Simón Bolívar", convirtió al auditorio en un río por cuyo cauce corrió el agua de la música. A las composiciones Danza Bacanal, de la ópera de Sansón y Dalila, de Camile Saint-Saens; y Los Cuadros de una Exposición, de Modest Mussorgsky, siguieron después, ante la incansable ovación de los asistentes, el Mambo de la Suite West Side Store, de Leonard Bernstein, y hasta el mismísimo himno nacional Gloria al Bravo Pueblo.
 
 
Los poderes de la música confluyeron para revelarse en el espíritu de cada uno de los asistentes, ratificando que una orquesta es una comunidad que se constituye con el fin esencial de vivir la práctica de la concertación -entre ejecutantes y público-, para generar belleza.
 

Fecha: 25/MAR/2018