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Países de Asia, África y América Latina han disminuido la ingesta

Consumir vitamina C evita el escorbuto

Frutas como melón, patilla, guayaba, naranja, piña, lechosa, fresa, mora, mango y verduras como tomate, brócoli, coliflor, pimentones, espinacas y repollo tienen un alto contenido de ácido ascórbico, nutriente imprescindible para el desarrollo de numerosas funciones en los mamíferos

Miriangel Romero Herrera

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La enfermedad ha llegado a producir epidemias en campos de refugiados, durante hambrunas y a veces en la cárcel.
Fotógrafo: Tomado de Biotrendies
 

Según datos de algunas encuestas alimentarias en países de Asia, África y América Latina existen poblaciones que están dejando de consumir ácido ascórbico, mejor conocido como vitamina C, lo que puede llegar a producir en muchos casos el escorbuto.

 

El escorbuto es la deficiencia de vitamina C en el organismo, sustancia que debe ser ingerida por los mamíferos ya que el organismo por sí solo no lo produce.


Esta enfermedad es un problema importante de salud que ha llegado a producirse en epidemias en los campos de refugiados, durante hambrunas y a veces en las cárceles. En esta circunstancia el organismo no recibe ningún tipo de verdura, ni fruta rica en vitamina C, por lo que el cuerpo no la sintetiza y puede ser perjudicial, creando un déficit en las funciones donde interviene el ácido ascórbico, como la protección de las paredes de los vasos sanguíneos, la inmunidad para la defensa del cuerpo y la cicatrización, entre otras.


En la actualidad con la situación social y económica en los hogares venezolanos, el consumo de jugos, frutas naturales y verduras ha disminuido por el bajo poder adquisitivo y el alto costo de la vida, lo que puede ir en detrimento de la salud de todos, desde los niños que ya no son lactantes hasta los adultos mayores.

 

Descubrimiento milenario

 

Según la historia, Hipócrates (460 a.C. – 380 a.C.), describió el escorbuto como muy común entre marineros y piratas, quienes pasaban mucho tiempo en barcos donde las frutas y las verduras perecederas no podían ser almacenadas durante mucho tiempo, por tal motivo la mayoría no tenían dentaduras completas.


En este sentido, antes de la era de la investigación sobre las vitaminas, la marina inglesa estableció como una práctica el suministro de limones y algunos frutos cítricos a los navegantes para evitar el escorbuto.


En el 1536 por su parte el explorador francés Jacques Cartier, exploró el río St. Lawrence y con el conocimiento de los nativos, prepararon un té con hojas de un árbol conocido como cedro blanco del este, con el que pretendía salvar a los hombres de expedición, esto evidenció una mejoría, debido a que se demostró luego que contenía 50 miligramos de vitamina C por cada toma de 100mg, sin embargo esto no era suficiente para el organismo y tampoco se encontraba en los barcos.


Fue hasta 1753 cuando el escocés James Lind, de la Marina Británica demostró por primera vez que este padecimiento podía tratarse con cítricos, y plasmo sus conocimientos y sus experimentos en el libro “Un tratado del escorbuto”.

 

¿Qué sucede cuando no se consume la vitamina C?

 

La vitamina C o ácido ascórbico es imprescindible para el crecimiento, reparación de tejidos o para prevenir el envejecimiento, y su ausencia puede dar lugar a muchos problemas de salud:

 

Disminuye el ritmo del metabolismo, lo que puede crear un aumento de peso considerable.

 

Hay bajas defensas para combatir infecciones.

 

Provoca desnutrición y anemia, pues hay un descenso de la cantidad de glóbulos rojos sanos en el organismo.

 

Dolor e hinchazón en las articulaciones.

 

Sangrado nasal, gingivitis, encías débiles y sangrantes que produce la caída de los dientes y el esmalte de los dientes se debilita.

 

Cabello seco, puntas abiertas, piel áspera, seca y descamada.

 

El riesgo de la falta de vitamina C en el organismo es la aparición del escorbuto, enfermedad que produce debilidad general, gingivitis, anemia, padecimiento que no existe en países desarrollados pero sí en zonas donde existe índices elevados de pobreza y desnutrición.

 

Sistema inmunológico bajo, sistema deprimido permitiendo enfermedades frecuentes o recurrentes como el resfriado.

 

Heridas que no sanan, cicatrices que vuelven a abrirse.

 

Un estudio de la Vanderbilt University mostró que produce estrés, temperamentos depresivos, apagados, niveles de glucosa reducida y mayor oxidación en las células.

 

Cambios de humor, falta de energía, depresión, irritabilidad.

 

Alimentos que contienen vitamina C


Los nutricionistas refieren que la mayoría de las frutas y verduras crudas aportan vitamina C al cuerpo, pero cuando son cocidos pierden parte de esos nutrientes.
En este sentido para mantener los niveles estándares de ácido ascórbico debes consumir frutas como melón, patilla, naranja, guayaba, piña, lechosa, fresas, moras, mango y vegetales como tomate, brócoli, coliflor, pimentones rojos y verdes, espinacas, repollos, acelgas y en general la mayoría de verduras de hojas verdes.

Fecha: 24/ENE/2018