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30 de enero: Día Mundial de la No Violencia

Formación para la paz debe ser un eje central de los centros educativos

Este día fue declarado así por primera vez en 1964 en conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi y fue reconocido por la Unesco a partir de 1993

Antonella Fischietto M.

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La fecha fue escogida intencionalmente, puesto que el 30 de enero de 1948 fue asesinado el líder espiritual de la India, Mahatma Gandhi, por un fanático religioso.
Fotógrafo: Tomada de Grandes Pymes
 

La promoción de la paz, particularmente en el ámbito escolar, es el objetivo principal del Día Mundial de la No Violencia, una iniciativa que nació de forma independiente y voluntaria, pero cada vez cuenta con más apoyos de instituciones, grupos y personas interesadas en la sana convivencia.


Este día fue declarado así por primera vez en 1964 en conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi y fue reconocido por la Unesco a partir de 1993. Si bien la fecha se adoptó en homenaje al líder indio, a lo largo de la historia se encuentran otras importantes figuras que trabajaron por la paz en el mundo, entre las cuales están la Madre Teresa de Calcuta  y Nelson Mandela, por mencionar algunos entre los más connotados.


La fecha fue escogida intencionalmente, puesto que el 30 de enero de 1948 fue asesinado el líder espiritual de la India, Mahatma Gandhi, por un fanático religioso.


Esta fecha es propicia para la realización de actividades en los centros educativos y comunidades, así como la difusión de mensajes de promoción de la paz por distintos medios informativos, de modo de contribuir a elevar la conciencia acerca de la necesaria vivencia pacífica.



Educar para la paz

Valores como la tolerancia, el respeto a los derechos humanos indistintamente de sus creencias religiosas o políticas, la concordia, la fraternidad y la solidaridad son fundamentales en la formación ciudadana, la cual inicia en el hogar y prosigue en la escuela.


Puede resultar utópico esperar un mundo de paz cuando las distintas formas de violencia se han hecho presentes en escenarios que parecían inimaginables: escuelas, campos deportivos, iglesias, parlamentos, entre otros.

 


Por lo general, la violencia hasta hace un tiempo era exclusiva de los campos de batalla y las calles. Hoy se ve una violencia generalizada, que comienza con el verbo que se utiliza. Discursos encendidos y subidos de tono son más comunes en estos tiempos, aunque algunos podrían justificarlos con una mayor libertad de expresión en la actualidad.


Educar para la paz es una tarea permanente y ardua. Desarrollar esta labor requiere voluntad, paciencia y compromiso social, y creer que un mundo sin violencia es mucho mejor para la gran mayoría de las personas.



Compromiso mundial

La educación para la paz, sin embargo, no puede ser una responsabilidad únicamente de los docentes y de las familias, también exige la participación de otros sectores que muchas veces son los que fomentan la violencia para asegurarse grandes sumas de dinero, ya sea con la industria del cine que promueve la violación de los derechos humanos, con la fabricación de armas letales, con el maltrato a los animales y el medio ambiente, y con el uso de medios de entretenimiento (videojuegos) que sirven para entrenar la mente para asesinar.


Frente a tantas amenazas, la formación para la paz ha de ser un eje central de los centros educativos, donde deberían desarrollarse actividades centradas en el entendimiento entre personas de distinto sexo, raza, religión o creencia política, de manera que la sociedad sea tan plural como sana.

Fecha: 30/ENE/2018