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Separar antes de botar

¿Qué hacer con la basura?

La disposición final de los residuos y desechos sólidos que se generan en casa podría ser menor con una cultura del reciclaje instaurado desde las comunidades

Antonella Fischietto M.

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Para avanzar hacia una gestión eficiente, la separación de la basura debe hacerse en contenedores según su color.
Fotógrafo: Tomada de Milenio
 

La basura que genera cada uno de los habitantes no debería estar a la vista de todos, como sucede con frecuencia en las grandes y pequeñas ciudades, pueblos y caseríos de Venezuela, y tampoco tendría que parar totalmente en los vertederos.

 

Si antes de echar las bolsas a la calle, los habitantes, todos consumidores de productos y bienes que van a producir desechos, se preguntaran qué hacer con la basura, parte de la misma no terminaría en los vertederos. Se estima que un habitante genera aproximadamente 1.1 kilogramo de basura por año. Si este número lo multiplicamos por la población total del país, encontramos que se generan unos 33 millones de toneladas de residuos por año.

 

La cultura del reciclaje viene tomando fuerza en la sociedad de consumo, pero parece estar aún lejos de instaurarse. Se vienen dando tímidos esfuerzos desde diversos sectores de la sociedad y de la economía a favor de reutilizar y reciclar. Hay campañas informativas dirigidas a fomentar esta cultura en la población que contribuyen en cierta medida. Falta mucho para avanzar en este aspecto.

 

En Venezuela no se cuentan con indicadores de generación de residuos y desechos sólidos, porque hay fallas en el registro continuo y actualizado de información relacionada con la recolección y disposición final de lo que comúnmente se llama basura.

 

Gestión de los residuos y desechos sólidos

 

Para la ingeniera agrónoma Luisa Villalba, “la mala gestión de los residuos y desechos sólidos ha sido señalada, desde hace muchos años, como uno de los principales problemas ambientales de nuestro país”.

 

Su afirmación está contenida en la Introducción de una serie de documentos técnicos de Vitalis, organización no gubernamental que editó la revista Gente y Comunicación, en junio de 2017. Esta serie de documentos tiene por título Gestión efectiva de los residuos y desechos sólidos: ¿Utopía en Venezuela?

 

Desde su punto de vista, “la situación actual frente a la gestión de los residuos y desechos sólidos ha alcanzado dimensiones alarmantes”. Refiere que, en el año 2001, se trató como emergencia nacional (Gaceta Oficial N° 37.216).

 

Su juicio, esta situación no se debe a un “vacío legal, pues el marco legal existe y está vigente, sino a un problema institucional, ya que las instancias encargadas de abordar el problema y hacer cumplir las leyes han omitido sus funciones”.

 

También se señala la corrupción con los rellenos sanitarios y obras no ejecutadas. Un ejemplo vivo de esta situación es el botadero de basura de La Guásima, que funciona en el municipio Libertador del estado Carabobo, desde hace cinco décadas y que causa afecciones respiratorias y en la piel a una inmensa población. Ninguna gestión ha resuelto este grave problema de contaminación.

 

Villaba expresa que “los elementos citados se reflejan en ciudades sucias, con deficiencias en la recolección y disposición rápida y efectiva, además de problemas sanitarios y ambientales derivados de la quema de basura, emanación de gases de efecto invernadero por esta causa, generación de lixiviados en los vertederos y botes ilegales, que a su vez contaminan las aguas subterráneas y superficiales, proliferación de alimañas y pérdida de la calidad de vida”.

 

Clasificación de la basura

 

Frente a una gestión que no da los frutos esperados, la participación comunitaria juega un rol fundamental en procura de mejorar el aspecto de las ciudades y la calidad de vida de quienes viven allí. Las comunidades pueden presentar propuesta para la creación de ordenanzas municipales para una gestión eficiente de los residuos y desechos sólidos.

 

Una de las propuestas consiste en solicitar la instalación de contenedores identificados por colores, a fin de fomentar la cultura del reciclaje, de modo que la separación de los desechos iniciaría en la comunidad.

 

Las comunidades deben vigilar que este programa no termine siendo una campaña de difusión de imagen de alguna autoridad local o un caso de corrupción, en especial con la fabricación de los contenedores.

 

Separar antes de botar la basura. La separación correcta de los desechos se hará de acuerdo con el color del contenedor: el azul es para la disposición de papel y cartón; el amarillo, plásticos y latas; el verde, vidrio; el rojo, desechos peligrosos (baterías, pilas, insecticidas, aceites, aerosoles o productos tecnológicos), y el gris, para el resto de los residuos, incluyendo materia biodegradable.

 

En la identificación de los contenedores, el color naranja está reservado para material orgánico, pero difícilmente se le verá, así que se puede utilizar el contenedor gris.

 

 

Fecha: 04/DIC/2017