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11 de diciembre: Día Internacional de las Montañas

Las serranías son fundamentales para la vida

El 22 por ciento de la superficie terrestre del planeta lo constituyen las montañas, las cuales juegan un rol fundamental en el desarrollo económico sostenible

Antonella Fischietto M.

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Producción agrícola en áreas de montaña de los Andes venezolanos.
Fotógrafo: Tomada de Panoramio
 

 

 

 

¿Playa o montaña? Es una de las dudas que se plantean a la hora de escoger un lugar para vivir, pasear o trabajar. En el mar predominan las degradaciones del color azul, en las montañas, el verde. El sonido del vaivén de las olas es la opción, en la montaña, lo es el trinar de los pájaros.

 

La contrastante realidad entre un paisaje y otro no desmerita a ninguno, por el contrario, permite valorar lo abundante que es la naturaleza y que cualquiera de estos espacios debe ser conservado.

 

Así como las playas tienen su día mundial (tercer sábado de septiembre), a las montañas también se les dedica un día internacional, el 11 de diciembre, iniciativa que surge en 1992, cuando la adopción del Capítulo 13 del Programa 21 “Ordenación de los Sistemas Frágiles: Desarrollo Sostenible de las Zonas de Montaña”, marca un hito en la historia del desarrollo de las zonas de montaña, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

 

Debido al creciente interés por las montañas, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas declaró en 2002 Año Internacional de las Montañas y fijó el 11 de diciembre Día Internacional de las Montañas, a partir de 2003.

 

Espacios de producción, culto y biodiversidad

 

El 22 por ciento de la superficie terrestre del planeta lo constituyen las montañas, las cuales juegan un rol fundamental en el desarrollo económico sostenible. Son el hábitat de gran cantidad de especies de flora y fauna, es decir, son ricos en biodiversidad.

 

De lo que se produce en las montañas, se alimenta aproximadamente el 13 por ciento de la población mundial (unas 915 millones de personas) que vive en estas áreas, pero también se benefician habitantes de las llanuras.

 

Las montañas son igualmente espacios para actividades recreativas, culturales y religiosas. Mientras el ser humano aprovecha estos lugares para habitar, producir e interactuar desde los puntos de vista social y cultural, la naturaleza trabaja para garantizar la vida: en las montañas nacen fuentes de agua y ríos.

 

Sin embargo este recurso, al igual que la energía y los alimentos, escasearán en las próximas décadas, según vaticinios que han sido difundidos. De allí que la serranía serán las áreas de opción para enfrentar la pobreza.

 

Ir a la montaña a proteger y cuidar

 

Por largo tiempo, la orografía accidentada ha aislado a muchas culturas y poblaciones. En medio de las dificultades que han vivido estas comunidades, han tenido la suerte de vivir en contacto con la naturaleza y lejos de agentes contaminantes que suelen afectar mucho más a la gente de la ciudad.

 

Estos espacios son igualmente vulnerables frente al cambio climático y los diversos problemas medioambientales, como la deforestación, la degradación de los suelos y la sequía y la contaminación.

 

La migración de vuelta al campo, los conflictos armados y sociales y el crecimiento del urbanismo se perfilan como amenazas contra espacios geográficos que siguen contribuyendo con la preservación de la vida en el planeta.

 

Convirtamos aquella frase del filósofo inglés Francis Bacon: “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña” en una ruta para valorar lo fundamental que son las montañas para la vida y el desarrollo sostenible, en lugar de llegar hasta estos espacios a causar daños.

 

Fecha: 11/DIC/2017