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En el salón de sesiones del Consejo Universitario

Oficiales de seguridad suscribieron compromiso al recibir nombramiento

El nuevo personal selló un contrato que los compromete a trabajar 24 horas al día, 365 días al año, no susceptible a paralización

Carmen Luisa Flórez

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El personal tiene asignadas funciones de custodia, registro, prevención, información y dar valor agregado a la institución
Fotógrafo: Angélica Hidalgo
 

En un sencillo acto que estuvo cargado de entusiasmo y compromiso, se desarrolló la entrega de nombramientos al nuevo contingente de oficiales de seguridad y porteros, quienes luego de seis distintas pruebas, prestaban servicios como contratados en el campus de Bárbula de la Universidad de Carabobo.

 

Un total de 142 hombres y mujeres prestaron juramento ante el vicerrector administrativo, por delegación de la rectora Jessy Divo de Romero, quien, debido a razones ajenas a su voluntad, no pudo estar en la ciudad de Valencia para el momento del acto. En el salón de sesiones del Consejo Universitario, también, se dieron cita para este evento la directora de Recursos Humanos, Claudia Durán, acompañada por miembros de su equipo, representantes de los sindicatos Sutrauc y Sotuc y todo el cuerpo directivo de Pipsuc.

 

El director de Pipsuc, José Luis Antón explicó al nuevo personal fijo de la institución el concepto de seguridad, señalando que en las funciones de orientar, prevenid, contribuir, respetar y custodiar se soporta la tranquilidad de la comunidad universitaria.

 

Por su parte, el vicerrector administrativo, José Ángel Ferreira, expresó que con la entrega de los nombramientos a los oficiales de seguridad “se selló un contrato que los compromete a trabajar 24 horas al día, 365 días al año, no susceptible a paralización. Ese compromiso va más allá de la presencia y significa un contrato que se hace como proyecto de vida, con la misión de la Dirección de Prevención de Incendios, Seguridad y Protección de la Universidad de Carabobo que es “producir convivencia para generar ciudadanía universitaria”.

 

En una dirección tan neurálgica y estratégica como ha pasado a ser la de Seguridad de la UC en los últimos años, el personal a su cargo tiene asignadas funciones de custodia, registro, prevención, información y dar valor agregado a la institución. Según explicó Ferreira, este personal “presta servicios en un área que, en función de su extensión, se estima necesita cerca de 1.200 vigilantes; pero la universidad va a tratar de atender con una cantidad bastante menor a la requerida, pero tratando de ubicarlos en puntos estratégicos que permita abarcar el máximo proceso de custodia”.

 

El contingente recibió una dotación consistente en dos franelas y una gorra, para efectos de identificación, y le fue entregado el Decálogo del Oficial de Seguridad, contentivo de diez principios que debe cumplir para hacer su trabajo adecuadamente.

 

El vicerrector administrativo enfatizó durante el acto en que, más allá de la carencia de recursos por la cual está pasando la universidad venezolana, “este cuerpo de vigilantes debe esforzarse en tres lineamientos fundamentales: el logro, expresado en la calidad de su trabajo; el compromiso, expresado en el amor al trabajo; y la confianza, valor fundamental que deposita en ellos, la custodia de bienes y personas en medio de un ambiente tan inhóspito que sacude al país en materia de inseguridad”.

Fecha: 30/OCT/2017