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Revelaciones y propuestas

Elías Pino Iturrieta: "Las batallas del libro no son nuevas"

El pregonero de Filuc 2017 confiesa sus hábitos de lectura y escritura, hace una lista de los títulos que considera se ajustan al lema de esta edición ¿Para seguir leyendo¿, y de aquellos que recomienda a los venezolanos leer hoy. También opina sobre las funciones del escritor y revela el tema de su próximo libro

Daniela Chirinos Fotos:

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No tiene rutinas para la lectura ni la escritura, aunque es sabido que perderse en las mareas de una práctica u otra le resulta fácil.
Fotógrafo: Rafael Delgado
 

 

Elías Pino Iturrieta no tiene rutinas para la lectura ni la escritura, aunque es sabido que perderse en las mareas de una práctica u otra le resulta fácil. De cualquier manera, él es un hombre de letras, cuyo único hábito es “leer según lo pida el cuerpo”, dice. En ocasiones lo hace con disciplina y muchas otras veces sin ellas, porque está convencido de que los libros no requieren de reglas, ni deben estar sujetos a un hábito, “ellos son la regla y el hábito”.


Lo dice el mismo hombre que, el 27 de febrero de 1997 fue incorporado a la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, bajo el sillón N; que desde que publicó su primer libro La mentalidad venezolana de la Emancipación (1971) -su tesis doctoral y el libros que más ha disfrutado hacer-, no ha parado de escribir e investigar. Y ese afán lo hace público aprovechando cualquier plataforma, incluso las dominadas por millennial, solo ver el Time Line de @eliaspino en Twitter sirve para constatarlo.

 

Lo suyo es nuestro hecho histórico con énfasis en la vida de El Libertador Simón Bolívar, el gomecismo y el republicanismo. Y de ese menester insaciable de contar y contar, han surgido no menos de una treintena de libros, entre individuales y de publicación conjunta. La vocación la descubrió cuando ingresó a la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Tenía 20 años de edad.

 

A sus maestros les debe haber aprendido cabalmente de qué se trataba “el asunto de mirar hacia el pasado desde el presente”, como él lo llama y en el que se quedó estacionado. Pero quizás mucho antes, el chico que nació en Maracaibo (1944), que en su adolescencia detestó las matemáticas y a las ciencias duras; que disfrutaba de los cuentos de sus tías en Boconó (Trujillo) y del deseo de atesorar anécdotas, ya sospechaba que el hilo conductor de su vida estaría atado para siempre a la fascinación de acercarse al conocimiento histórico.

 

En el momento en que decidió dedicarse a este oficio, que –asegura- le ha sido hospitalario, se planteó estar a gusto con su vocación y asumir el compromiso que implicaba, es decir, “contar la verdad a través de un método que sea convincente para los demás. Ofrecer cosas útiles, por lo tanto”. Se hizo escritor e investigador, y desde 1999 es director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello.

 

El autor de Positivismo y gomecismo (1978), Venezuela metida en cintura, 1900-1945 (1988), Historia mínima de Venezuela (1992), Ventaneras y Castas, Diabólicas y Honestas (1993), País Archipiélago: Venezuela, 1830-1858 (2001) y El Divino Bolívar. Ensayo sobre una religión republicana (2003) es el Pregonero de la 18º Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (Filuc). De ahí, la razón de ser de este preludio.



Elías Pino Iturrieta es un visitante asiduo a este evento. De hecho, en el 2012 recibió el Botón Filuc. Él se siente parte de la lucha emprendida por la UC a favor de la cultura y de la sociedad. La ocasión de escucharle hablar en persona con la misma pasión con que escribe, está prevista para las 10:00 a.m. del sábado 28 de octubre, en el Centro Internacional de Eventos Múltiples (CIEM).

 

“Para seguir leyendo”
El discurso que ofrecerá previo al despeje de cinta, se titula Hilo de libros. Hablará como historiador, tratando de mostrar cómo las batallas del libro no son nuevas y cómo se han convertido en salvaguarda del republicanismo venezolano, “ahora que está al borde del precipicio, pienso que estas palabras hacen falta”, dijo sin más adelantos.

 

Ese mismo día, luego de la inauguración, participará en el primer Foro Filuc Para seguir leyendo –lema de esta edición- en el que compartirá con el escritor y editor del diario El País de España, José Andrés Rojo, invitado internacional y el narrador Francisco Suniaga. El panel de lujo, lo completa la poeta Edda Armas, quien actuará en calidad de moderadora.

 

Y a propósito de la premisa de la edición 18º de Filuc, Elías Pino Iturrieta asegura que “cualquier impreso se ajusta a ese lema. Todos los libros y todos los folletos se cobijan en su regazo, aún aquellos que nos parezcan malos, o poco recomendables”. Y esta frase la sumimos como un abreboca sobre su aporte en ese debate.

 

Pero si se trata de sugerencias que se ajusten a ese lema, mencionó tres libros clásicos: los ensayos de Montaigne, “que nos animan a pensar con autonomía”; la poesía de Andrés Bello, “que nos conecta con la tierra de la cual provenimos”; y las Memorias de Pocaterra, “para que tengamos presentes tiempos de ignominia y tratemos de evitar su prolongación”.

 

Para leer en la Venezuela de hoy
A su andar entre páginas también quisimos sacarle provecho. Por eso, le pedimos que mencionara las obras que recomendaría a los venezolanos leer en este momento. Su respuesta no tiene desperdicio. Comenzó mencionando a Maquiavelo, por ser un autor fundamental para los ciudadanos de este país hoy, en especial sus trabajos sobre el republicanismo romano. “De su mano, el pasado sirve de lección contra los cesarismos de la posteridad”, comenta.

 

También mencionó a Shakespeare a través de su Julio César, porque ofrece un notorio resumen de civismo y de luchas denodadas por la libertad. Francisco Javier Yanes, el autor de las Epístolas Catilinarias, se le hace necesario, “porque nos advirtió, ya en 1835, sobre las amenazas del militarismo”. Imposible dejar por fuera a Rómulo Gallegos, “si lo observamos como campeón de la lucha contra la barbarie y si relacionamos sus letras con su paso sin mancha por los caminos de la política”.

 

A Manuel Caballero tampoco lo olvidaría, por el reto que significan sus valientes ensayos y por la evolución constructiva de su pensamiento. A los poetas Eugenio Montejo, Rafael Cadenas y Alejandro Oliveros, porque nos iluminan. Las no novelas de Javier Cercas, por la calidad del hilo de sus crónicas de gran calado. “Y muchos otros –afinca-. La idea es no encasillarse, no cerrarse ante el tesoro que nos congrega”.

 

Función del escritor
“Los escritores forman parte de la sociedad y, por lo tanto, no se pueden librar de sus conminaciones”. Esta afirmación de Pino Iturrieta viene a cuenta de conocer su opinión sobre el compromiso que deberían tener los autores, con su entorno o sus necesidades creativas.


“Ninguna pluma puede tener la pretensión de moverse en las nebulosas o de depender de una inspiración exclusivamente individual que les permite alejarse de su contorno”, advierte. Y esa prédica la extiende a sus funciones como editor adjunto del diario El Nacional.


Eso sí, a los jóvenes escritores no les tiene recomendaciones, salvo que marchen según su aire, debido a que –señala el ruta- “siempre, su vocación les abrirá el sendero que merecen, uno más auspicioso que otro”. Pero no hay que olvidar que las necesidades creativas no salen de la nada, “sino todo lo contrario. “Las torres de marfil son artificiales, pese a que algunos de sus habitantes se ufanen de aislarse en su atalaya”. Y con esta metáfora cerró su respuesta.

 

- ¿Considera que en países donde la libertad de expresión está en entre dicho, los libros sirven para denunciar o dejar constancia histórica de ese acontecer?


- Desde luego: los libros son la negación de las autocracias, si sus autores no son comprados por los opresores. Los libros son la historia de las sociedades que pugnan por su dignidad y por los principios supremos del republicanismo. Desde la antigüedad hasta nuestros días.

 

Esa convicción la profesa y la cumple, prueba de ello es la lista de obras propias publicadas. La más reciente publicación fue Comunicación bajo asedio: balance de 17 años (2016). Y no es de sorprender que ya esté preparando su siguiente libro: “Me estoy metiendo con el pensamiento de Fermín Toro, que ha sido subestimado, me parece. Ojalá se convierta en edición dentro de poco más de un año”, concluyó.

Fecha: 26/OCT/2017