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Ucista recientemente galardonado en España

Doctor Nelson Orta: científico venezolano premiado por su investigación en nefrología pediátrica

"Estaré en deuda eterna con mi país, mi Universidad de Carabobo, Valencia y mi Hospital de Niños de Valencia"

Maigualida Del Villegas

Tiempo Universitario
Nelson Orta es médico nefrólogo, que además se ha desempeñado como docente e investigador UC.
Fotógrafo: Gema Durán
 

El doctor  Nelson Orta es un  médico nefrólogo, que además se ha desempeñado como docente e investigador de la Universidad de Carabobo. Además de sus amplios conocimientos y trayectoria profesional, mantiene intacta su sencillez y don de gente, cualidades un tanto escasas en estos días.


Y es que al contactarle a propósito de ser galardonado, junto a  su equipo de Latinoamérica, con el Premio Nacional de Nefropediatria de España “Dr. Alfredo Vallo 2017” en España, gracias a los “Estudios Epidemiológicos y Registros Latinoamericanos de Trasplante Renal Pediátrico”, no solo  estuvo siempre atento a los requerimientos para el trabajo periodístico en cuestión, sino que fue enfático al mencionar a  las personas e instituciones que contribuyeron con su trayectoria médica.


En alguna oportunidad, le entrevisté en el Servicio de Nefrología Pediátrica de la Ciudad Hospitalaria Doctor Enrique Tejera (CHET) de Valencia, Venezuela y, aun cuando en esta ocasión el contacto fue virtual, por encontrarse como profesor visitante del Hospital General Universitario de Valencia, España; nuevamente dejó ver su humildad y disposición a responder cada una de las preguntas que a continuación se presentan en esta semblanza del médico oriundo de Cantaura, estado Anzoátegui, quien se considera valenciano por adopción.  


- Hábleme un poco de su experiencia como médico venezolano:


Cada etapa del ejercicio de la profesión médica tiene sus propias características: inicialmente  el trabajo en la medicina rural permite consolidar y aplicar los conocimientos adquiridos en la Universidad y prestar un servicio integral a la comunidad. En el municipio Cagua, estado Aragua,  aparte del ejercicio médico, comencé mi primer estudio epidemiológico, con “Análisis de la Salud Pública en el municipio”, por este estudio me fue otorgado el Premio Estímulo al Médico Rural “Dr. Armando Castillo Plaza”, 1973.


Posteriormente,  gané el concurso para médico interno en el Hospital Central de Valencia e hice rotación por los 4 servicios básicos: Obstetricia, Cirugía, Medicina Interna y finalmente Pediatría, donde descubrí mi inclinación médica y concursé para médico residente de Pediatría, especialidad que concluí en 1977; poco antes de finalizar, ingresé como docente contratado de la UC, en el área de Anatomía Humana y meses más tarde, como instructor en Pediatría y Puericultura.


-En 1978, la Dra. Rita Urbina de Villegas y el Dr. Francisco Rada Guzmán,  catedráticos y  coordinadores en el Hospital de Niños  "Jorge Lizarraga" y UC,  nos convocaron como generación de relevo, a un grupo de pediatras recién ingresados y lograron el otorgamiento de becas para  realizar especialidades pediátricas en hospitales prestigiosos del mundo y es así, luego de análisis de credenciales por parte de la UC, me correspondió realizar el posgrado en la Universidad de Londres, en el Servicio de Nefrología Pediátrica del Guy’s Hospital de Inglaterra, y a mi regreso formamos un equipo de trabajo con los doctores Rafael Scovino, Ramón Téllez y Luis Domínguez, todos docentes de la UC, para fundar el Servicio de Nefrología Pediátrica del Hospital de Niños de  Valencia, uno de los más prestigiosos y desarrollados servicios de Latinoamérica. Con el apoyo  irrestricto del Servicio de Nefrología de Adultos, dirigido para ese entonces por el Dr. José Luis García Zozaya.


- ¿Cuántos años tiene dedicado al ejercicio de la Medicina?
Llevo 46 años ejerciendo  la profesión. Me gradué en 1971 en la Universidad de Los Andes,  e inmediatamente comencé el ejercicio médico en los términos descritos anteriormente, lo que he compaginado desde 1974 con la docencia, investigación y extensión universitaria (UC).


El mayor porcentaje de mi dedicación profesional ha sido el ejercicio de la medicina  en el sector público, complementado con el ejercicio privado en el Hospital Centro Policlínico Valencia y en el  Instituto Docente de Urología, instituciones con las cuales logramos una excelente interacción y cooperación para la atención de los pacientes nefrourológicos con medicina de alta tecnología, incluyendo exploraciones especializadas, diálisis y trasplante renal y, a lo largo del tiempo, atendimos a la mayoría de los pacientes de bajos recursos en programas sociales de bajo costo y, en infinidad de  casos, gratuitamente. Los directivos de esas instituciones, doctores José Luis Maldonado y Paul Escovar y sus equipos de trabajo han  sido históricamente muy  amplios y   receptivos  con  nuestros planteamientos.


- ¿En qué año se fundó el Servicio de Nefrología Pediátrica de la Ciudad Hospitalaria Doctor Enrique Tejera  y cómo surge esa iniciativa?


Esta es una historia larga que tuvo sus  inicios en 1977, cuando el Dr. Otto Malpica Guada, jefe del Departamento de Pediatría  (actualmente Hospital de Niños “Jorge Lizarraga”) y el Dr.  José Luis García Zozaya  (jefe de Nefrología de Adultos del Hospital Central), me informaron que me  asignaban los días jueves para realizar la consulta de Nefropediatría con el Dr. Ramón Téllez.  Un año más tarde, regresa al país el Dr. Rafael Scovino, con posgrado de Nefropediatría , y simultáneamente, fui becado por la UC para cursar  la especialidad en Londres. En ese momento, el Dr. Luis Domínguez pasa a formarse en la Universidad de Miami.


Luego de múltiples reuniones y con la amplísima colaboración, asesoramiento y apoyo del Dr.  Francisco Rada Guzmán, del Ministerio de Sanidad y del Dr.  Miguel Franco P., quien cedió espacios y biblioteca; así como de la Dra. Consuelo González C. (ex directora ejecutiva del  Dividendo Voluntario para la Comunidad), aprobó varios proyectos nuestros y  aportó los equipos necesarios para Nefrología Clínica y laboratorio).


Es importante destacar, que a través del DVC muchas empresas y organizaciones se sumaron, entre ellas: el Dr. José A. Cordido Freites, de Tabacalera Nacional; Colegio de Médicos de Carabobo, Prof. Dimas Segovia, del Instituto Juan XXIII;  y muchas otras organizaciones privadas, sumadas a la Universidad de Carabobo, a través del vicerrector académico, Jacobo Divo, y su asistente, el Dr. Eleazar Lara Pantin, así como la Facultad de Medicina, quienes dieron apoyo  institucional irrestricto.


Fue así como se gestó este gran proyecto, que contó además con asesoramiento internacional, y en junio de 1982, fue inaugurado el Servicio de Nefrología Pediátrica, con áreas de hospitalización, consultas externas, unidad de diálisis, laboratorio de funcionalismo renal (coordinado por la Lic. Nery Polanco), sala de docencia,  áreas de interacción médico-quirúrgica con Urología pediátrica (Dr. Ronald Guía, Dr. Abelardo Yépez, Dr. Paolo Russo, etc.), a la cual se han adicionado, a lo largo de los años, la Unidad de Trasplante Renal en conjunto con el Dr. Paul Escovar y su equipo, y áreas clínicas específicas, entre  ellas, de las más recientes y novedosas, la Consulta de Nefrología Perinatal, con atención a la embrazada y el feto con sospecha de enfermedad renal, la cual coordina  actualmente la Dra. Elsa Lara y otros colaboradores de la UC.

 

Adicionalmente, se comenzó con la formación de recursos humanos en Enfermería Nefrológica a cargo de la Lic. Haydee Arcano y su equipo.



- ¿Recuerda alguna anécdota curiosa  de su vida profesional?


-Obviamente la vida profesional está llena de muchas anécdotas, sin embargo hay una que puedo resaltar con mucho orgullo:
En las décadas de los 70 y 80, por iniciativa de la Cátedra de Pediatría de la UC, se invitaba anualmente, y por un período de tres meses, a un profesor de Pediatría del exterior, para compartir trabajo asistencial, docente y de investigación en el Hospital de Niños de Valencia.

 

Los jefes para ese entonces eran los doctores Gustavo Arcay Mendoza y Rita Urbina de Villegas, y se encargaban de distribuirnos responsabilidades académicas y trabajo adicional colaborativo.


A mí me tocó, aparte de asuntos académicos, ser el “chofer” en mi vehículo Volkswagen, del profesor Alfredo Ramón-Guerra, connotado catedrático de Uruguay, y autor de múltiples trabajos y libros de texto. Durante tres meses, debía buscarlo al hotel y llevarlo al Hospital y de retorno.  ¡Imagínense!, tres meses hablando de pediatría, y qué honor tener a un "docente particular de lujo” diariamente.  Aquello que pudiera haberse considerado una simple asignación de transporte se convirtió en una experiencia y aprendizaje de alto nivel.


La anécdota no termina allí.  El Dr. Ramón-Guerra descubrió en mi persona destrezas en el laboratorio clínico y pruebas de Nefrología y me propuso realizar un estudio en gran escala con niños deshidratados severos y análisis detallado de su equilibrio hidroelectrolítico y ácido base, así como la respuesta a tratamiento de hidratación parenteral, usando alcalinizantes a dosis adecuadas por vía intravenosa. Ese extenso estudio fue mi primera publicación internacional (Archivos de Pediatría de Uruguay 1978, Vol 49, No 3. 

 

Pag 243-273). Este estudio es considerado como una de las bases fundamentales de las Soluciones de Hidratación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) usadas en todos los países.  Esto, años más tarde, ha sido reseñado así en varios países, aunque no trascendió adecuadamente en el mundo científico por haber sido publicado en español y además en una revista de un país del tercer mundo.


Al hablar  de la vida personal de este destacado profesional de la Medicina, pudimos conocer también, un poco de su infancia. La familia que formó con su esposa Sioly Mora de Orta, de la que nacieron cuatro hijos. Se considera un hombre de hogar.


- ¿Cómo fue su niñez?


Nací en Cantaura, estado Anzoátegui, mis padres residían en Anaco, ya que mi padre era trabajador de la industria petrolera, por lo que mi infancia y adolescencia transcurrió alternativamente entre Anzoátegui y la Isla de Margarita, donde residía la familia de mi madre.

 

Mi abuela materna formó parte de mi crianza y enseñanzas en diferentes materias: primaria, parte de la secundaria y debo mencionar también,  el aprendizaje del arte culinario oriental  y específicamente el margariteño, aunque  también  algo de la cocina española, de donde era originaria. Igualmente, mi abuela  paterna  influyó notablemente  en muchos aspectos de mi infancia, entre ellos, la disciplina.


Allí transcurrió esa etapa, en la bucólica Margarita, donde conocí a mucha gente; algunos de ellos  los he reencontrado en el transcurrir de la vida en Valencia, como es el caso del periodista y  dilecto amigo Alfredo Fermín, Dr. Honoris Causa de la UC.


Casi comenzando la adolescencia, a los 15 años, mis padres me enviaron a Mérida a concluir el bachillerato en el Liceo "Libertador", donde me gradué en 1965, e inmediatamente  comencé los estudios médicos  en la ULA, de donde egresé, en 1971.



¿Cuántos años de matrimonio tiene junto a la profesora Sioly ?


-Cursando la carrera médica, conocí a quien se convirtió en mi esposa hace 45 años, Sioly Mora de Orta, profesora titular jubilada activa de la UC. Egresamos juntos de la ULA  y simultáneamente hemos hecho carrera. Ella curso  MsC en  Inmunología en el King's College de la Universidad de Londres.


Hemos transcurrido juntos en la academia y en muchos aspectos de investigación, tanto en el Servicio de Nefropediatría del Hospital de Niños de Valencia-UC y en la Unidad e Inmunología UNIVENIN-UC. Es mi asesora primaria y fundamental, confiesa.  



-   ¿Cuántos hijos tienen?


Tengo cuatro hijos: Rafael  Andrés (Ingeniero de Computación), Nelson Alejandro (Contador Público),  Ana Beatriz (Ingeniero Químico) y Cristina (Ingeniero Químico) y 5 nietos, de 4 a 19 años, además de un sexto en camino.


- ¿Qué ha significado para usted ser adoptado por el estado Carabobo?  


Llegamos a Valencia en 1972, en los inicios de la carrera profesional, y en ese transcurrir de 45 años ha ocurrido mucho más que una adopción:


De manera progresiva, con trabajo, empeño y tenacidad me he insertado en el medio, la idiosincrasia, las costumbres, la geografía y el entorno de la ciudad, pero sobre todo debo destacar mi integración y consustanciación en el ambiente académico en la Universidad de Carabobo, ligado  al ejercicio médico.


Esto me ha permitido  contribuir a la formación de miles de médicos y  profesionales de otras profesiones (enfermeras, enfermeros y bioanalistas), y después de la implantación de los postgrados,  ha sido un  honor  contribuir con la formación de cientos de pediatras y de más de 50 nefrólogos  pediatras. De todos ellos, muchos están distribuidos en Venezuela o laborando en otros países y con frecuencia me encuentro a alguno en ámbitos diversos. Esto es de una gratificación inconmensurable.


Por otra parte, el estado Carabobo y Valencia, específicamente, me ha acogido con amplitud. Aquí  nacieron mis 4 hijos; la Universidad de Carabobo y el Hospital de Niños han sido una magna escuela para mí, que me ha permitido labrarme una proyección que nunca pensé podría alcanzar a nivel nacional e internacional.


Estaré en deuda eterna con mi país, mi Universidad de Carabobo, Valencia y mi Hospital de Niños de Valencia. Quizás  sea un sueño, pero entre todos, ‘reconstruiremos todo’ más temprano que tarde. Debemos  ser optimistas y poner nuestro grano de arena dondequiera  que estemos.


Fecha: 28/SEP/2017