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16 de septiembre: Día Internacional de la Protección de la Capa de Ozono

Una sustancia que protege la vida

En la actualidad se habla de una recuperación importante de la capa de ozono a pesar del empleo de hidroclorofluorocarburos (HCFC), que potencian el efecto invernadero

Antonella Fischietto M.

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La capa de ozono contribuye a preservar la vida en el planeta.
Fotógrafo: Gema Durán
 

El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono fue proclamado por la Organización de las Naciones Unidas en 1994 en conmemoración del día en que en 1987 se firmó el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono.

 

La capa de ozono es un frágil estrato gaseoso, que tiene la función de filtrar la luz solar e impedir que los efectos nocivos de la radiación ultravioleta se manifiesten en la superficie de la Tierra. De este modo, contribuye a preservar la vida en el planeta.


El ozono es de color azul intenso y está formado por tres moléculas de oxígeno. Se le reconoce como una sustancia que protege la vida. Se usó para atacar la gangrena en la II Guerra Mundial. En la actualidad se utiliza como método de desinfección, como es el caso de las piscinas, ya que se emplea como sustituto del cloro.


La preocupación de científicos y de la comunidad internacional por el estado de la capa de ozono surge a partir del año 1979, cuando se detectó, por primera vez, un enorme adelgazamiento de la misma sobre la Antártida. A raíz de esa revelación, se le llamó el “agujero de ozono” y llegó a medir 28 millones de kilómetros cuadrados.


Las causas del problema no fueron claras al principio. Señalaron a los aerosoles que contenían lacas y desodorantes como los responsables de dañar la capa de ozono, puesto que desprendían al aire una sustancia llamada clorofluorocarbonos (CFC). También estaban involucradas otras sustancias como dañinas.


El tema llevó a representantes de 43 naciones a firmar el Protocolo de Montreal en 1987. La finalidad de dicho acuerdo era reducir la producción de CFC a la mitad hasta el año 1999. Al parecer, la reducción se logró en un 80 por ciento entre 1988 y 1996 con la expectativa de la desaparición total del agujero de ozono para 2010.


En la actualidad se habla de una recuperación importante de la capa de ozono, porción de la atmósfera que se encuentra entre los 15 y 40 kilómetros de altitud y que funciona como un escudo contra la peligrosa radiación ultravioleta B emitida por el sol.


Si bien hay optimismo por este mejoramiento, es desconcertante que los CFC fueron sustituidos por hidroclorofluorocarburos (HCFC), considerados gases que potencian el efecto invernadero.

Fecha: 16/SEP/2017