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Participó en Londres 1948

Julio César León abrió el camino olímpico en Venezuela

Se convirtió en el primer atleta venezolano que participó en unas olimpíadas, compitiendo en la prueba de velocidad y en la contra reloj, ocupando el cuarto lugar en esta última

Raúl Medina Sella

Tiempo Universitario
A pesar de los múltiples contratiempos que tuvo que enfrentar, se ubicó cuarto en los 1.000 metros de la contrarreloj.
Fotógrafo: Tomada de Trujillo Digital
 

En agosto de 1948, el ciclista venezolano Julio César León hizo historia, al convertirse en el primer venezolano en participar en unos Juegos Olímpicos, cuando luego de sufrir muchas vicisitudes, el 7 de agosto de ese año vio acción en la prueba de pista de la cita de talla mundial, celebrada en Londres.

 

A los 18 años, ya demostraba sus habilidades sobre la bicicleta por las calles de Trujillo, su ciudad natal, y posteriormente se residenció en Caracas, donde comenzó a participar en diversas competencias nacionales e internacionales, logrando ganar una importante prueba en Trinidad Tobago, en el año 1941.


León se convirtió en muy poco tiempo, en uno de los corredores más destacados de su región, obteniendo los Campeonatos Nacionales en 1940, 1941 y 1942; por lo que decide participar en más competencias en otras latitudes.
Por esta razón, es que en 1948 el trujillano decide aprovechar la oportunidad de pujar por su asistencia a los Juegos Olímpicos, evento que ese año fue retomado, luego de haber estado suspendido por dos ediciones, como consecuencia de la II Guerra Mundial.


Su interés por aumentar su nivel competitivo lo llevó a buscar, por todos los medios, los recursos para asistir a esa cita olímpica, para la cual no contó con el respaldo de la Federación Venezolana de Ciclismo, que no confiaba en él; razón por la cual recibió el respaldo de la Embajada Británica en Caracas, que le facilitó el traslado a la competencia, en compañía de su esposa y su entrenador.


No fue nada fácil el viaje para el pedalista criollo, debido a que tuvo que abordar una aeronave militar de Inglaterra, en la cual tuvo que realizar varias escalas, hasta poder llegar a la sede del evento.


Pero ahí no culminó su travesía, debido a que cuando intentó inscribirse como participante en dicha disciplina, la organización le informó que se encontraba inhabilitado por la federación de su país, por lo que decidió comunicarse con el Comité Olímpico Venezolano, siendo su presidente Julio Bustamante y el secretario José Beracasa, quienes se encargaron de avalar y oficializar su inscripción ante el comité organizador.


Un nuevo problema que tuvo que enfrentar el ciclista venezolano, fue el de no contar con la bandera de su país para participar en el desfile y como no pudo conseguirla en la embajada, compró la tela para que su esposa cosiera el tricolor nacional, el cual fue fijado en el palo de un haragán con alambre y teipe, para hacer las veces del asta, con lo cual pudo desfilar sin inconvenientes.


Superadas todas las dificultades que había tenido desde que comenzó a pensar en estar en las olimpíadas, comenzaron las competencias y según él la prueba en la que más posibilidades tenía, era el kilómetro contra el reloj.
El criollo ya había agenciado en esa prueba 1 minuto 12 segundos y 1 minuto 13 segundos, pero el día de la carrera la lluvia hizo que fuese suspendida la competencia por unas tres horas, lo que generó que no pudiese calentar por no contar con un rodillo. Ya en competencia, marcó un tiempo de 1 minuto 14 segundos, para ubicarse en la cuarta posición de dicha competencia, en la cual se impuso el representante de Francia, Jacques Dupont, quien agenció 1 minuto 12 segundos y 30 milésimas.


El viaje rindió sus frutos, pues aquel ciclista de una desconocida nación suramericana finalizó cuarto en los 1.000 metros de la contrarreloj, detrás del francés que alcanzó el oro, el belga Pierre Nihant (plata) y el británico Thomas Goodwin (bronce). Por muy escaso margen estuvo a punto de convertirse en el pionero de Venezuela, no solamente como competidor, entrenador y delegado en unos Juegos Olímpicos, sino también como medallista.


En el sorteo de la prueba de velocidad pura, la suerte no le sonrío y tuvo que enfrentarse al italiano Mario Ghella, campeón mundial de la disciplina, con lo que se acabó el sueño del venezolano, que sin embargo está en la historia del deporte criollo, como el primer venezolano olímpico.


Después de esa experiencia europea, León se graduó de Ingeniero en la Universidad Central de Venezuela y se dedicó a su profesión, la cual compartió con otras actividades, pero nunca más volvió a competir.


A los 91 años, el pedalista recibió el doctorado honoris causa por sus aportes al país como deportista y dirigente, además de por haber puesto a su país en el mapa del olimpismo.


Cabe destacar, que para Rio 2016 regresó a una cita olímpica, pero en esta oportunidad como invitado especial de la delegación venezolana, cuyo abanderado fue Rubén Limardo.

 

Fecha: 07/AGO/2017