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Según datos de Encovi

Cifra de malnutrición en Venezuela llegó a 93%

La consulta privada de nutrición es casi inexistente y la mayoría de los consultorios han cerrado sus puertas. La obesidad ha descendido y no precisamente por los regímenes alimenticios implementados por especialistas, sino por la variación en la alimentación y sus altos costos, manifestó Edgar Acosta

Miriangel Romero Herrera

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En Venezuela, la razón de la malnutrición es el alto costo de los alimentos y afecta principalmente a los estratos medios y bajos.
Fotógrafo: Gema Durán
 

En la actualidad, casi 93% de la población venezolana se encuentra mal nutrida, de acuerdo con investigaciones realizadas por el Instituto de Investigación en Nutrición (Invesnut) y de la Encuesta Condiciones de Alimentación (Encovi), situación que mantiene en alarma no solo a los especialistas, sino a la comunidad en general.

 

En Venezuela, la razón dejó de ser la escasez de alimentos. Ahora es el alto costo, pues los anaqueles de los supermercados muestran productos importados, pero con precios muy elevados, por encima de lo que puede pagar el ciudadano común que solo gana un sueldo mínimo o un poco más.

 

Según el estudio, esta situación país ha afectado de manera directa al bienestar de los venezolanos, sin distinción de clases sociales, pero evidentemente los estratos medios y bajos son los más golpeados, llegándose a ver en las calles a personas que hurgan entre la basura en la búsqueda de algo para comer.

 

 

Invesnut con alternativas

 

El nuevo director de Invesnut-UC, Edgar Acosta, recordó que desde sus inicios se han enfocado en la detección y solución de problemas en el ámbito de salud y nutrición en la colectividad, presentando alternativas para mantener una alimentación saludable, través de la sustitución de un alimento por otro, como parte de la situación momentánea.

 

El instituto se orienta a la integración de las actividades de extensión a través de la investigación, favoreciendo la interacción con la comunidad intra y extrauniversitaria, con procesos que contribuyan en la buena alimentación y el desarrollo integral del ciudadano.

 

Acosta, quien es bioanalista, explica que la alternativa más sana es sustituir alimentos, sin dejar de consumir proteínas y legumbres. Por ejemplo, el aguacate se puede consumir si no se consigue el aceite de oliva, la proteína que tiene la sardina, sea natural o enlatada, tiene más omega 3 que el salmón y su costo es mucho más bajo y por ende, accesible.

 

El instituto se ha enfocado en trabajos especiales sobre  el zinc, cobre y vitaminas C, E y A en púberes con exceso de peso y resistencia a la insulina;L análisis de desempeño de laboratorios clínicos en la determinación de glucosa y creatinina; factores de riesgo cardiovascular, lipídicos y no lipídicos, en una población adulta, entre otros. 

 

En la actualidad, Invesnut está conformado por un grupo de investigadores, entre ellos: María Concepción Páez, del Departamento de Investigación, y Gustavo Oviedo, quien coordina el área de docencia, el posgrado y maestría.

 

 

Consultas cerradas

 

Como último punto, Acosta explicó que las consultas privadas de nutrición en la región han sido cerradas en su mayoría, pues hace unos 5 años todavía se trabajaba con personas con obesidad, pero en la actualidad, el alto costo de la vida y de los alimentos han hecho que las personas no se alimenten de manera adecuada y por ende, no cumplan con los regímenes que recomiendan los especialistas.

 

De igual manera, aseguró que la consulta interna del Instituto ha mermado, por cuanto hace años había que pedir cita con al menos tres meses de anticipación, debido a la alta demanda. En estos momentos, la cita es para tiempos continuos y no de espera, lo que indica que la dinámica cambió totalmente.

Fecha: 26/JUL/2017