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14 de abril: Día Internacional de la Lucha contra el Chagas

Mayoría de los infectados son latinoamericanos

No obstante, los casos se han extendido a otros continentes, debido principalmente al incremento de la movilidad de la población latinoamericana y del resto del mundo

Antonella Fischietto M.

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Controlar los vectores causantes del mal de Chagas es el método más útil para prevenirla.
Fotógrafo: Cortesía
 

La enfermedad de Chagas o mal de Chagas afecta, según cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a unas siete millones de personas, la mayoría de las cuales se encuentra en América Latina y el resto se encuentra en otras partes del mundo.

 

En principio, el mal de Chagas, llamado así cuando el parásito Trypanosoma cruzi infecta la sangre del paciente, estaba confinado en América, principalmente en América Latina. Sin embargo, en la actualidad, se ha extendido a otros continentes. Una de las principales causas de la propagación de la enfermedad es el incremento de la movilidad de la población latinoamericana y del resto del mundo.


Esta enfermedad, que lleva el nombre de Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, médico e investigador brasileño que la descubrió en 1909, se encuentra sobre todo en zonas endémicas de 21 países de América Latina.


La transmisión a los seres humanos se produce principalmente por las heces u orina de insectos triatomíneos, los cuales reciben distintos nombres en la propia Latinoamérica. En Venezuela, se les conocen como chipos.


Esta enfermedad, llamada también tripanosomiasis americana, es potencialmente mortal. La infección por Trypanosoma cruzi se puede curar si el tratamiento se administra poco tiempo luego de producirse la infección.


Han sido identificadas dos fases de la enfermedad. La primera es la fase aguda, que dura un par de meses luego de contraerse la infección y en la cual gran cantidad de parásitos circula por el torrente sanguíneo. Por lo general, no hay síntomas o los mismos son leves e inespecíficos.


La segunda es la fase crónica, durante la cual un tratamiento antiparasitario puede frenar o prevenir la progresión de la enfermedad. Hasta un treinta por ciento de los enfermos crónicos presenta alteraciones cardíacas y hasta un diez por ciento sufre alteraciones digestivas, neurológicas o ambas.


El control vectorial es el método más útil para prevenir la enfermedad de Chagas en América Latina. Como medidas de prevención, se recomienda lavarse la zona de la piel donde el chipo pica o defeca en lugar de rascarse, y no dejar los alimentos a la intemperie para evitar ser alcanzados por vectores y animales como ratas, perros, gastos y moscas.

Fecha: 14/ABR/2017