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11 de abril: Día Mundial contra el Parkinson

La enfermedad de Parkinson está asociada con daño de las neuronas

Este trastorno cerebral es el segundo, después del Alzheimer, que se presenta con más frecuencia en el mundo

Antonella Fischietto M.

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Tener hábitos saludables, como alimentarse bien y ejercitarse, puede ser una medida preventiva de la enfermedad de Parkinson.
Fotógrafo: Cortesía
 

La Organización Mundial de la Salud declaró, en 1997, el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson, con el objetivo de generar conciencia de los síntomas y las necesidades de las personas que padecen esta enfermedad neurológica.


Esta fecha coincide intencionalmente con el aniversario del natalicio del neurólogo británico James Parkinson, quien, en 1817, descubrió lo que en su tiempo llamó parálisis agitante, hoy conocida como enfermedad de Parkinson. Nació el 11 de abril de 1755 y murió el 21 de diciembre de 1824.


El mal de Parkinson, o la enfermedad de Parkinson, es un trastorno cerebral que conduce a la persona a la incapacidad progresiva, debido a la destrucción y al deterioro de las neuronas. Es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central que pertenece a un grupo de afecciones conocidas como trastornos del movimiento.


Esta enfermedad es la segunda después del Alzheimer que se presenta con más frecuencia en el mundo. No se conoce la cura, sino que se controla con fármacos y hasta con cirugía. Los medicamentos más utilizados van dirigidos a elevar el nivel de dopamina en el cerebro, ya que esta sustancia disminuye a medida que hay daño neuronal.


Afecta principalmente a partir de los 50 años de edad, sin embargo, se ha diagnosticado también en personas jóvenes y se atribuye su causa a factores hereditarios, tanto en hombres como en mujeres.


Para algunos especialistas e investigadores, el Parkinson sería el resultado de una combinación de susceptibilidad genética y exposición a uno o más factores ambientales desconocidos que producen la enfermedad.


Los síntomas más comunes de la enfermedad son el parpadeo lento, los dolores musculares, la alteración del equilibrio y la marcha, la falta de expresión facial, los temblores en las extremidades, la postura encorvada, la demencia y la pérdida de la memoria.


Desde la visión de los especialistas, se recomienda a la población en general adoptar hábitos saludables que incluyan alimentación balanceada, la realización de ejercicios y evitar el estrés. Estas rutinas contribuyen a combatir y/o aliviar los efectos del Parkinson.

 

Fecha: 11/ABR/2017