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La vacunación es primordial para proteger a los niños

Guía práctica de prevención contra la difteria

Recientemente se han confirmado casos de niños fallecidos en el territorio nacional a causa de esta enfermedad

Vanesa E. Becerra

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Fotógrafo: Angélica Hidalgo
 

Amigdalitis, faringitis y otros problemas en las vías respiratorias, son las principales manifestaciones clínicas de la difteria, enfermedad bacteriana causada por la toxina de la  Corynebacterium diphtheriae, para la cual la principal forma de protección es la vacuna pentavalente (DTaP, difteria, tétano y pertussis acelular).

 

Debido a la escasez en cuanto a algunos medicamentos y  las mismas vacunaspreventivas, la población debe prepararse y conocer acerca de este padecimiento que ha resurgido en nuestro país.

 

Según declaraciones del pediatra y epidemiólogo Alejandro Rísquez, director del Centro de Prevención Vacuven, “las coberturas de las vacunas están muy bajas y no se están cumpliendo las metas establecidas”.

 

Desde hace al menos seis meses, Rísquez viene denunciando que la escasez de vacunas puede hacer regresar enfermedades ya erradicadas como la difteria. Entre tanto, los médicos recomiendan que los padres estén pendientes del esquema de vacunación de sus hijos y estar alerta sobre cualquier síntoma de la patología.

 

La tasa de mortalidad de la enfermedad varía entre 5% y 20%, dependiendo de la edad del afectado y si su cuadro clínico es grave o leve. Algunas personas no tienen síntomas, pero otras pueden presentar complicaciones, como daño a los riñones, inflamación del músculo cardíaco o una respuesta alérgica a la antitoxina, que debe ser aplicada al detectar la enfermedad.

 

Contagio y síntomas

La difteria es altamente contagiosa y se contrae a través de las vías respiratorias. En concreto, a través de las personas que han padecido la enfermedad o que son portadores sanos. Ataca sobre todo a niños menores de cinco años y a personas mayores de 60.

 

En principio, la difteria causa cefalea, fiebre alta, dificultades para tragar y ganglios linfáticos inflamados en la zona del cuello. Sumado a esto, se puede formar una membrana en la garganta. Los síntomas suelen manifestarse de 3 a 9 días después del contagio. En algunos casos, la difteria infecta la piel primero y produce lesiones cutáneas.

 

Prevención y tratamiento

Ante todo la prevención es lo primordial, la primera vacuna está indicada antes del primer año de vida y debe ser aplicada en tres dosis y dos refuerzos para una cobertura óptima. Mientras  que la persona contagiada puede tratarse si se neutraliza la difteria, principalmente con antibióticos. Sin embargo, si la enfermedad empieza a producir una toxina que afecta al corazón y al sistema nervioso (que puede producir lesiones cardiacas, parálisis o incluso la muerte) se deberá atacar con un suero antitoxina.

 

En el caso de las personas que han estado en contacto con el paciente, deberán, en primer lugar, reforzar la vacunación. Esta vacuna se pone junto a la del tétano y tiene una duración de 10 años. No obstante, si se aplicó hace más de cinco años, se deberá poner un refuerzo.

 

Para los contactos más cercanos se recurre a la profilaxis antibiótica, administrada por los médicos tratantes en los centros de salud, con penicilina o eritromicina y, además, se les tomarán muestras faríngeas para saber si son portadores de la bacteria.

 

Fecha: 04/OCT/2016