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Monseñor Roberto Sipols

Hay que apostar a la esperanza y a los cambios a través del entendimiento

El carismático sacerdote recordó que la posición de la Iglesia hoy por hoy, es decirle a la gente que siempre hay esperanza, por este motivo citó la Carta a los Romanos capítulo 12 del contexto bíblico que resalta de la necesidad de que estemos alegres por la esperanza

Maigualida Del Valle Villegas

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El Padre Roberto Sipols destacó la importancia de rescatar los valores.
Fotógrafo: Cortesía
 

En todos los momentos de la historia del hombre, el papel de la Iglesia ha sido iluminar con Jesucristo muerto y resucitado, la base de nuestra esperanza y, en la actualidad, cuando Venezuela está pasando por momentos difíciles, ese papel está muy vigente, tal como lo manifiesta monseñor Roberto Sipols, vicario general de la Arquidiócesis de Valencia. 

 

El párroco de la iglesia de El Trigal recordó al hermano Roger de Taize, quien decía que cuando se contempla la naturaleza, se ven los ciclos, sobre todo en las zonas nórdicas; primavera, verano, otoño invierno. “Podemos decir que Cristo en la Cruz, fue como un gran invierno que terminó en primavera en la resurrección”.


“Nosotros en Venezuela pudiéramos decir que estamos pasando por un invierno, no importa de la posición política que seamos, nos sentimos inmersos en un momento difícil, tanto así que el presidente lo dice todos los días y la oposición también”, refiere.


El carismático sacerdote recordó que la posición de la Iglesia hoy por hoy, es decirle a la gente que siempre hay esperanza, por este motivo citó la Carta a los Romanos capítulo 12 del Nuevo Testamento de la Biblia, que habla de la necesidad de que estemos alegres por la esperanza.


“Pensemos que siempre hay un futuro, lo importante es que hagamos el mayor esfuerzo posible para que los cambios que haya que hacer en el país sean sin violencia, a través del esfuerzo del entendimiento”, expresó.

 

El diálogo es el camino

Para el padre Sipols, el camino de los venezolanos es el diálogo, por más iluso que parezca. “Si nos escuchamos los unos a los otros podemos cambiar, hay gente mala y de mal corazón, es verdad, pero también hay gente buena, dijo.


“Sé que esto suena a utopía, pero son las utopías las que mueven la historia, es a través del respeto de los derechos, de la dignidad humana, la esperanza, y también de la justicia, que Venezuela podrá salir adelante”.

 

Rescatar los valores

El sacerdote destacó además, que la mejor forma de justicia es la misericordia con los otros, reforzar nuestras familias, unirnos unos con otros; los que estamos en el país, cuidarnos mutuamente. “Venezuela debe salir adelante ella misma, mediante valores como el trabajo, la empatía, la generosidad y todo eso hay que rescatarlo, porque se ha perdido en el tiempo”.


“Se ha perdido el aprecio a la vida, a la dignidad, es vital el rescate de valores y de la familia; por encima del problema de la escasez, está la violencia, la inseguridad. Es vital rescatar el valor de la familia y de la vida para construir una mejor sociedad”.

 

Creer en la providencia divina

El padre hizo un llamado a toda la feligresía a ejercer la caridad con generosidad, amor y sacrificio, de allí la importancia de compartir con los más necesitados. La palabra de Dios dice “da y se os dará”.


Comentó que se acaba de renovar la estructura de Caritas, que es un movimiento nacional, capacitado para prestar ayuda humanitaria si es necesario. “Interiormente hacemos lo que se puede, hemos hablado de renovar las ollas comunitarias, reforzar los programas que tenemos y crear nuevas obras sociales”.


Se recogen medicamentos para hacerlos llegar a quien los requiera, pero la gran responsabilidad de atender esa situación, es de las autoridades. El Ministerio de Salud debe hacer algo, ante la situación que estamos viviendo todos los días, argumentó.

 

Mil razones para quedarse

“Hay mil razones para irse del país y mil razones para quedarse. Yo como sacerdote escogí quedarme, respeto profundamente la decisión de los que se fueron, pero Venezuela es nuestra madre, la gente se muere pero los países cambian, y nosotros podemos cambiar para bien. A los jóvenes les digo que tengan fuerza, quédense aquí, no sean violentos nunca, no le den gusto a la violencia, vamos a ser trabajadores, a luchar por esa Venezuela nueva. La violencia se deja atrás, podemos ser un mejor país, la actitud interna puede cambiar lo exterior”, concluyó este hombre de Dios.

Fecha: 07/JUN/2016