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Se celebra el último domingo de mayo

Un día para saber apreciar el valor de los árboles

Existe la creencia generalizada de que los árboles son un recurso abundante e inagotable, pero la tala y la quema constituyen las principales causas de destrucción de bosques, productores de oxígeno

Antonella Fischietto M.

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Los árboles purifican el aire y reducen el calentamiento de la tierra.
Fotógrafo: Gema Durán
 

La frase “al árbol debemos solícito amor”, tal como reza en la primera frase del himno al árbol que se canta en Venezuela desde las escuelas principalmente, tiene una extraordinaria vigencia en estos tiempos en que la deforestación y la consecuente desaparición de bosques realizada por el ser humano a través de la tala y la quema de árboles está modificando progresivamente los paisajes naturales y la calidad de vida.

 

La celebración del Día del Árbol inició a partir del decreto que declaró el araguaney como árbol nacional. La primavera de oro de los araguaneyes llegó a identificar Rómulo Gallegos la entrada de la primavera en los llanos y sabanas de nuestro país.


Otros enmarcan la celebración en la semana del árbol en una resolución del entonces Ministerio de Educación del 19 de mayo de 1951. La semana finaliza el último domingo de mayo y coincide con el día del árbol.


Según un decreto de Cipriano Castro, de fecha 10 de abril de 1905, se debía celebrar en las escuelas la llamada fiesta del árbol. Luego se cambió para el 15 de mayo y, finalmente, al 29 de mayo.


Nuestro araguaney (Tabebuia chrisantha), el árbol nacional de Venezuela declarado como tal el 29 de mayo de 1948 y que junto con la orquídea y el turpial forma parte de los símbolos naturales de la patria. Este frondoso árbol es verde la mayor parte del año, pero resulta sumamente llamativo por el amarillo de los millares de pétalos en su período de florecimiento.

 

 

El valor de los árboles para la vida

Existe la creencia generalizada de que los árboles son un recurso abundante e inagotable. Muchos los atraviesan con clavos y otros perforadores para sujetar avisos o causar daños a las especies, quizás sin tener conciencia de que provocan daño.


Para aumentar la conciencia colectiva sobre estos recursos, hay que saber y apreciar el valor de los árboles. De acuerdo con las especificaciones que publica la organización no gubernamental Vitalis en su sitio en internet, los árboles absorben el dióxido de carbono, que es transformado en substancias nutritivas para la misma planta y el resto de los seres vivos; liberan oxígeno como parte de la fotosíntesis; con el crecimiento de sus raíces, airean la tierra; purifican el aire y reducen el calentamiento de la tierra.

 

Asimismo, se indica que los árboles desempeñan una función vital en la regulación de los ciclos climáticos e hidrológicos; sirven de alimento y refugio a decenas de seres vivos, incluyendo a los seres humanos; son fuente de madera para la construcción; dependiendo de la especie, proveen frutas, caucho, corcho, tinturas, fibras, aceites y medicamentos; son símbolo de culturas y civilizaciones; resultan un atractivo para el turismo y la recreación; y proveen sombra en lugares de alta exposición solar.

 

 

Árboles emblemáticos por estados

Ha sido tradición en Venezuela identificar un árbol emblemático por estado. Carabobo le corresponde el camoruco, cuyo nombre científico es Sterculia apétala; pero también es conocido por otros nombres comunes: panamá y anacahuita.


El camoruco, que es además el árbol nacional de la República de Panamá, es una planta de gran tamaño oriundo de América Central y norte de Sudamérica. Su tronco recto está ramificado a gran altura y tiene presencia desde México hasta Venezuela y las Antillas. En nuestro país, se localiza en tierras bajas, como son las tierras predominantes de los estados Carabobo y Aragua.


A continuación, una lista de los árboles emblemáticos por estados, según la clasificación del biólogo Jesús Hoyos, citado en la página de Vitalis: estado Anzoátegui el cereipo (Myrospermum frutescens); Aragua, el samán (Pithecellobium saman); Apure, el merecure (Licania pyrifolia); Barinas, el cedro (Cedrela odorata); Bolívar, la sarrapia (Dipteryx punctata); Cojedes, el apamate (Tabebuia rosea); Falcón el cuji-yaque (Prosopis juliflora); y Guárico, la palma llanera (Copernicia tectorum ).


Los otros estados que tienen su árbol emblema son Lara, con el semeruco (Malpighia glabra); Mérida, el bucare Ceibo (Erythrina poeppigiana); Miranda, el roso blanco (Brownea leucantha): Monagas, la palma de moriche (Mauritia flexuosa); Nueva Esparta, el guayacán (Guaiacum officinale); Portuguesa, la caoba (Swietenia macrophylla); Sucre, el roble (Platymiscium diadelphum); Táchira, el pino criollo (Prummopitys montana); Trujillo, el bucare anauco (Erythrina fusca); Yaracuy, el chaguaramo (Roystonea venezuelana); Zulia, el cocotero (Cocos nucifera); Amazonas, el caucho Hevea (Hevea benthamiana); Delta Amacuro, mangle rojo (Rhisophora mangle); y Distrito Metropolitano, la ceiba (Ceiba pentandra).

 

La tala y la quema, principales amenaza para los árboles

Los árboles son capaces de proteger los suelos contra la erosión. Tienen la virtud de convertirse en pulmones vegetales. Son un espacio donde conviven y se reproducen distintas especies animales. Es decir, los árboles son fuente de vida.


Sin embargo, la tala (indiscriminada) y la quema son dos actividades que ejecuta principalmente el ser humano que está destruyendo los bosques, tanto en Venezuela como en otros países. La apetencia por lucrarse con la construcción de edificaciones residenciales y comerciales; y la deforestación para la explotación mineral y forestal está acabando con importantes áreas boscosas que afectan la calidad de vida de las personas, los animales y el medio ambiente.


En Venezuela se practica una intensa actividad forestal desde hace décadas. Lamentablemente, esta deforestación no ha cesado ni se observan planes de remediación, que impliquen recuperación de áreas boscosas.


Una vez talados, el valor de los árboles en la industria forestal es determinado por la cantidad de metros cúbicos de madera. Hoy día se observan muchos más árboles de menor diámetro en los vehículos que transportan sus troncos hasta los aserraderos. Esto da una idea de explotación acelerada de este recurso sin que exista remediación por el daño ambiental causado.

Fecha: 24/MAY/2016