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Docente e investigadora Esmeya Díaz

Cualquier propuesta de solución a la problemática del agua pasa por un estudio de impacto ambiental y socio cultural

Como integrante de la mesa de infraestructura del Encuentro Científico sobre la Problemática del Agua, planteó esta reflexión ante el grupo de trabajo

Antonella Fischietto M.

Tiempo Universitario

Fotógrafo: Gema Durán
 

Para la docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo, Esmeya Díaz, cualquier propuesta de solución a la problemática del agua en los estados Aragua, Carabobo y Cojedes pasa por hacer un estudio de impacto ambiental y socio cultural.

 

Díaz formó parte inicialmente de la mesa sobre cultura del agua del Encuentro Científico sobre la Problemática del Agua, actividad promovida por el Vicerrectorado Académico de la UC, luego se incorporó a la mesa de infraestructura, dado su interés por conocer con detalles los planteamientos del Centro de Ingenieros del estado Carabobo.

 

Refirió que en la mesa de infraestructura surgieron algunas propuestas de solución, entre las cuales resaltan la disminución de los niveles del lago de Valencia y la captación de las aguas de lluvia.

 

-La función nuestra en esta mesa de trabajo, es observar el tema desde la gerencia global para la sustentabilidad. Mi participación es con el fin de hacer reflexionar al grupo acerca de la importancia de ver el impacto ecológico, la influencia socio cultural de ciertas decisiones, la factibilidad científica y tecnológica, el factor económico y el aspecto institucional, argumentó.

 

Planteó, ante la mesa de trabajo, la necesidad de gerenciar el lago de Valencia como una cuenca, “entendida esta como un territorio donde se da una serie de interrelaciones no solo de aspectos ecológicos, sino desde el punto de vista de asentamientos humanos”.

 

-Lo que logramos en definitiva, fue incluir la necesidad de introducir el estudio de impacto ambiental y socio cultural como un requisito para cualquiera de las propuestas presentadas, indicó Díaz.

 

La docente e investigadora afirma que esta situación tiene soluciones complejas y que no todas serán a corto plazo, sino también a mediano y largo plazo. Recalcó que restablecer el equilibrio dinámico de la cuenca, amerita inversión de tiempo y dinero.

 

Reforzar la infraestructura existente

 

En cuanto a la calidad del agua, señaló que lo primero que se debería hacer es reforzar la infraestructura existente, es decir, ponerlas operativas al 100%. Estas instalaciones incluyen, tanto la planta de potabilización Alejo Zuloaga como la planta de tratamiento de aguas residuales La Mariposa, Camburito y Los Guayos.

 

“La acción combinada de la potabilización más el saneamiento, por lo menos, nos daría la posibilidad de pensar que tendremos una mejor calidad de agua de la que se suministra actualmente a los hogares”, expuso la profesora de la asignatura electiva Educación y Protección Ambiental que dicta en la Escuela de Relaciones Industriales de Faces.

 

-Simultáneamente, debemos considerar las obras de infraestructura para bajar el nivel del agua, pero en paralelo se deben hacer acciones con la ciudadanía desde el punto de vista ecológico, que nos permita rescatar nuevamente la cuenca, como espacio donde se cumple un ciclo hidrológico y que ha venido en detrimento por la tala indiscriminada, las quemas y  los desechos sólidos, subrayó.

 

 

Cambio climático impacta sobre las cuencas

 

Como investigadora del Infaces (Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales), participa en el estudio de cuencas (Pao-Cachinche y lago de Valencia) y el impacto del cambio climático en estas.

 

Adelantó que el cambio climático fue trabajado especialmente en la cuenca del Pao-Cachinche, porque es la que suministra agua cruda para uso de toda la cuenca del lago de Valencia.

 

Resaltó que el detalle que está ocurriendo con la cuenca del Pao, es que su calidad de agua ha disminuido, en primer lugar por el trasvase del lago de Valencia hacia el embalse Pao-Cachinche.

 

-Esto, unido a la deforestación de la cuenca en la parte media y alta, los incendios y el uso de agroquímicos, está desmejorando la calidad del agua. Una de las maneras de prever que tengamos la posibilidad de generar agua cruda de buena calidad, es lograr que las comunidades empiecen a entender que la pérdida de agua aguas abajo, pasa por cambiar la agricultura que desarrollen en ese espacio, por ejemplo, los monocultivos. Estamos desarrollando diversas actividades para que los agricultores pasen de un cultivo adaptado a las condiciones de la sequía, que es lo que va a ocurrir en las cuencas venezolanas.

 

Asimismo, la investigadora enfatizó que las acciones a corto, mediano y largo plazo para mejorar la calidad del agua exigen la participación de los distintos sectores del país en una región que involucra a tres estados: Aragua, Carabobo y Cojedes.

Fecha: 22/ABR/2016