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Desinversión en obras hidráulicas y falta de conciencia ambiental

Calidad del agua que consumimos genera preocupación y gastos a la población

Se trata de un problema complejo, cuya solución no es fácil, pues están involucrados diversos sectores, cada uno con una responsabilidad específica

Antonella Fischietto M.

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En el sector académico, ha habido un constante interés por estudiar el problema. En diversas investigaciones, han revelado la presencia de material fecal en estas aguas.
Fotógrafo: Cortesía
 

El tema de la calidad del agua que consumen los habitantes de Carabobo específicamente es una discusión diaria y genera angustia, porque el líquido sale del grifo con olor y color desagradables, características que suponen un riesgo para la salud.

 

Ante esta situación, la gente se ve obligada a consumir esa agua para lavar y limpiar, mas no para ingerir. Es por ello que las familias deben destinar cada vez más dinero para adquirir agua potable envasada, cuya calidad también está en entredicho, o recurrir, como parece ser una tendencia, a extraerla de pozos profundos, práctica que no se da con frecuencia en zonas muy urbanizadas, sino en zonas menos densa poblacionalmente. Sin embargo, se ha detectado mal olor en estas aguas, por la presencia de sulfuro, un gas tóxico.


La calidad del agua y la eficiencia del servicio hablan del grado de desarrollo de un país. Algunas personas han visitado nuestro país y toman agua directo del grifo, pensando que es potable. Es casi seguro que terminan con infecciones gastrointestinales, cuando menos una parasitosis.


Dada la gravedad del problema, el poder legislativo (Asamblea Nacional) exhortó recientemente al Ejecutivo Nacional a atender cuanto antes esta crisis. Una comisión de parlamentarios que integran la Comisión de Ambiente del ente legislativo se trasladó a Valencia a comienzos con el fin de discutir la calidad y la escasez de agua en Carabobo.


Esta preocupación también atrajo el interés de periodistas de BBC Mundo, el cual produjo un reportaje donde se revelan causas de la problemática que involucra a todos. Allí se revela, con base en resultados de la Encuesta Conavi 2015, que un 38 por ciento de los hogares venezolanos no tiene acceso continuo al agua, mientras que un 81 por ciento poseen acueducto.


En el sector académico, ha habido un constante interés por estudiar el problema. Investigadores de la Universidad de Carabobo han advertido sobre la contaminación del agua que se utiliza para consumo humano, pero estas advertencias tienen poca o ninguna resonancia en los ámbitos de decisión de políticas públicas. En diversas investigaciones, han revelado la presencia de material fecal en estas aguas.

 

Principales sectores responsables del problema

El problema es complejo y su solución no es fácil. La responsabilidad del agua que se consume en la región comienza en las instancias gubernamentales, desde el alto gobierno hasta los gobiernos locales, que no realizan las inversiones conforme aumenta la población, como ha sido el caso de la región central del país en las últimas tres décadas.


La responsabilidad del agua que se consume o que no sale al abrir el grifo también recae en otros sectores, entre estos se encuentran la industria manufacturera, construcción y agroindustrial y comercio. Cada uno de estos sectores ha hecho un daño al medio ambiente sin haber aportado en la remediación.


Por años la industria manufacturera instalada en la capital del estado Carabobo ha generado desechos tóxicos que fueron vertidos al lago de Valencia, cuya descontaminación costó grandes cantidades de recursos a la nación, incluso endeudamiento externo, y parece una obra interminable.


En los últimos 15 años ha habido un acelerado desarrollo inmobiliario que no previó la deficiencia del servicio y es por ello que hay edificios a los cuales no les llega el agua y mucho menos en los pisos más altos.


La agroindustria, por su parte, ha contaminado ríos a través del uso de fertilizantes y desechos orgánicos de cochineras, polleras y otros centros de cría de animales, material que es vertido a los cuerpos de agua, como ha sucedido con el embalse Pao-Cachinche, del cual se sirve la planta de potabilización Alejo Zuloaga, ubicada en Valencia.


La actividad comercial tiene su cuota de responsabilidad en la contaminación del agua. Un caso grave es el de los talleres mecánicos, que dejan drenar gasolina, aceites para vehículos y otras sustancias tóxicas a través de los desagües. Algunas gasolineras han hecho su aporte a la mala calidad del agua por daños en sus depósitos de combustible, que generan filtraciones subterráneas.


La basura doméstica ha hecho crecer los vertederos, como ha sido el de La Guásima, municipio Libertador del estado Carabobo, con más de 50 años de existencia, pero que hoy es un grave problema de salud pública tanto para los que habitan a sus alrededores por la contaminación atmosférica, como para los que consumen agua en la región central, ya que sus lixiviados terminan en los cuerpos de agua.

 

Un asunto cultural y educativo

Tener conciencia sobre la importancia de preservar el agua como recurso vital es deber de todos. Desperdiciar el agua es una actitud que se ve con frecuencia en nuestro país, porque se tiene la creencia de que Venezuela posee abundantes recursos hídricos. La crisis eléctrica ha hecho ver que no es así y que tanta abundancia depende de las lluvias, es decir, de la misma naturaleza, que nos lo da y nos lo quita.


En recientes informaciones de prensa, se señalaba que, a través de una tubería matriz en el barrio La Democracia I, al sur del municipio Valencia, se desperdician aguas blancas (limpias) desde hace 16 años. Es evidente la ineficiencia gubernamental en este caso, pues la empresa hidrológica que maneja el servicio ha debido actuar para que el suministro llegue a la población en lugar de perderse.


En nuestro país hay una tendencia a no apreciar el valor del agua sino sólo cuando escasea. Mucha gente arroja toda clase de desperdicios a ríos, lagos y quebradas por falta de conciencia y educación sobre el recurso hídrico Si bien el argumento más común es que no pasa el camión del aseo urbano a recoger los desechos de casas y comercios, arrojarlos a los cuerpos de agua no puede ser la salida más fácil. La cultura del reciclaje, que nace de la propia conciencia, puede ayudar a aliviar el problema.

 

Fecha: 14/ABR/2016