Tiempo Universitario

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Un requisito que se ha convertido en un excelente recurso

El servicio comunitario universitario es un abanico de oportunidades

No solo es la oportunidad que tienen los estudiantes de ofrecer servicios en áreas en las que están próximos a recibirse como profesionales, sino el beneficio que obtienen aquellas entidades y organizaciones donde se desarrollan los proyectos

Miriangel Romero Herrera

Tiempo Universitario
Niños de las comunidades y colegios reciben servicio odontológico de parte de los estudiantes graduandos de la FCO-UC
Fotógrafo: Claudio Vallieri
 

 

Con la intención de que el servicio a la comunidad sea una herramienta que propicie la formación de profesionales integrales, y con espíritu de emprendimiento, las Universidades le han dado mucho apoyo a los proyectos que realizan los estudiantes para crear conciencia y desarrollar nuevas técnicas en pro del desarrollo y la convivencia.

 

De esta manera la extensión comunitaria, como se les llama en varias instituciones educativas superiores, se hace esencial, propiciando el saber ser, saber hacer, aprender a conocer y aprender a convivir de los estudiantes, el personal de la Universidad y de la comunidad en general, ya que en esa constante búsqueda de la excelencia académica con compromiso social, se articula el querer dar progreso a la comunidad, articulando la docencia, la investigación y la extensión, y dando soporte a la economía local, regional y nacional.

 

Este es el caso de las universidades carabobeñas, como la Universidad José Antonio Páez, Universidad Arturo Michelena, Universidad Tecnológica del Centro, Universidad de Carabobo, Instituto Universitario Politécnico Santiago Mariño, Universidad Alejandro Humbolt, Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana, Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, Universidad Politécnico de Valencia, Universidad Panamericana del Puerto, las cuales en los últimos años de las carreras que ofrecen, sus estudiantes ponen todo su empeño por realizar mejoras y ofrecer recursos a los habitantes de las comunidades.

 

En este sentido, monseñor José María Escrivá, en una entrevista relacionada con este particular, refiere que para él “el servicio comunitario es una excelente manera para que los estudiantes conozcan su entorno social y además pongan en práctica los conocimientos obtenidos a lo largo de su carrera”.

 

Es de recordar que el servicio comunitario se viene ejecutando en las instituciones como parte del programa de enseñanza y pensum de estudios, dando cumplimiento a lo establecido en el artículo 135 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: Las obligaciones que correspondan al Estado, conforme a esta Constitución y a la ley, en cumplimiento de los fines del bienestar social general, no excluyen las que, en virtud de la solidaridad y responsabilidad social y asistencia humanitaria, correspondan a los o a las particulares según su capacidad. La ley proveerá lo conducente para imponer el cumplimiento de estas obligaciones en los casos en que fuere necesario. Quienes aspiren al ejercicio de cualquier profesión, tienen el deber de prestar servicio a la comunidad durante el tiempo, lugar y condiciones que determine la ley.

 

De la misma manera en la Ley de Servicio Comunitario del Estudiante de Educación Superior se establece como requisito de grado, la obligatoriedad de prestar un número determinado de horas de trabajo a la comunidad (un mínimo de 120 horas, después de haber aprobado al menos el 50% de la carga académica de la carrera y en no menos de 3 meses) en proyectos interdisciplinarios y transdisciplinarios en los que, con la guía de un profesor (tutor), los estudiantes se vinculan crítica y creativamente con la comunidad para contribuir con la solución de problemas y necesidades.

 

Por tal motivo, las instituciones de educación superior usan programas de perspectiva pedagógica de aprendizaje, para ser un modelo académico constructivista que articula las actividades de docencia, investigación y extensión, vinculando a la institución, por intermedio de sus profesores y estudiantes, con la realidad de las comunidades.

 

Entre los proyectos comunitarios que realizan los estudiantes de las diversas universidades, están los de asesoría legal en la parte de derecho, odontología, ofrecen servicios de medicina general, vacunación, enseñanza y aprendizaje en aulas de clases, mejoramiento del ambiente, información sobre violencia y denuncia conjuntamente con el Ministerio Público y entidades gubernamentales, recolección y reutilización de desechos en la parte económica, establecer presupuestos, mejoramiento del hogar y cuidado de los niños, como aprovechar los recursos naturales y ahorrar en casa, en la parte de ingeniería como usar los recursos que poseemos en el hogar y en las instituciones educativas, entre otros.

 

Estos son algunos ejemplos de los proyectos que desarrollan los bachilleres en las comunidades aledañas a sus zonas de estudio, o donde comúnmente habitan, pues es allí donde viven día a día las necesidades de sus semejantes.

 

Es necesario que la Universidad forme a los estudiantes en una mentalidad de servicio: servicio a la sociedad, promoviendo el bien común con su trabajo profesional y con su actuación cívica.

 

Finalmente, hay que dejar claro que los universitarios necesitan ser responsables, tener una sana inquietud por los problemas de los demás y un espíritu generoso que les lleve a enfrentarse con estos problemas, y a procurar encontrar la mejor solución, así lo indicó Monseñor Josemaría Escrivá.

 

 

Fecha: 08/ABR/2016