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Opciones nutricionales en tiempo de escasez

Expertos brindan sugerencias a las madres y padres de familia para poder brindar una dieta balanceada a pesar de la situación del país

Vanessa E. Becerra

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La planificación en cuanto a la compra de los alimentos vendría siendo el punto primordial.
Fotógrafo: Archivo
 

Asegurar una alimentación balanceada en la mesa del venezolano viene convirtiéndose en el reto de las cabezas de familia hoy en día. Con la dificultad para conseguir los rubros y el encarecimiento de los de mayor acceso, como sardinas y huevos (fuentes de calcio y fósforo), expertos aseguran que aún es posible brindar una dieta que ofrezca los nutrientes necesarios, en especial a los niños.

 

“Todo es cuestión de sacrificio y nuevos hábitos alimenticios”, acotó la doctora María Páez, directora del Instituto de Investigación en Nutrición (Invesnut) de la Universidad de Carabobo.


La grave situación del ciudadano común se suma no sólo a la escasez de los productos, sino también al valor de la canasta básica, que según el Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cendas), se ubica en el mes de febrero del 2016 en 106 mil 752 con 72 bolívares, lo que significa que para adquirirla son necesarios más de 11,1 salarios mínimos.


La planificación en cuanto a la compra de los alimentos, vendría siendo el punto primordial, por lo que entre las opciones para conseguir los requerimientos nutricionales, se debe hacer un listado de los rubros que sí se pueden obtener a diario, así como la relación del valor de cada uno de ellos y lo que tiene que ver con el presupuesto disponible.


“El venezolano está muy acostumbrado a las harinas de maíz y de trigo, en este caso se debe crear un nuevo paradigma en cuanto a qué podemos comer a diario y variar ya que estos productos son difíciles de conseguir y se encuentran a costos elevados, cuando se compran en la calle”, mencionó la especialista en nutrición, quien considera que aunque las personas se ven obligadas a modificar su dieta por la falta de lo que buscan, si se planifican, pueden tomar los de mayor conveniencia.

 

Sin embargo, explica que habrá momentos en los que no se puede consumir las cantidades de nutrientes necesarios, mientras que en otras ocasiones sólo se podrá cubrir el requerimiento diario a nivel calórico, que en su opinión es lo que ocurre cuando “se come lo que se consigue”, siendo los más comunes en estos casos, alimentos a partir de carbohidratos y grasas hidrogenadas, siendo los más afectados niños y mujeres embarazadas, e incluso personas que tengan comprometida su salud.

 

Nuevos de menús en la mesa del venezolano
Ante todo, el ciudadano común debe documentarse y tener en claro cuáles son los grupos de alimentos para poder encontrar el sustituto. Por ejemplo: carnes, lácteos y huevos, son alimentos de origen proteico; las frutas y vegetales aportan vitaminas; los cereales, leguminosas y tubérculos aportan carbohidratos y proteína vegetal; mientras que los productos grasos se usan como complementos calóricos.


“Una alimentación balanceada debe requerir de la presencia de los tres grupos en el plato de comida”, afirma Páez. Dijo que es necesaria la inclusión de todos los requerimientos, no sólo calóricos sino nutricionales, para el día a día.


Una de las alternativas presentadas por la profesional de la salud, es realizar una mezcla de dos leguminosas como caraotas con habas, caraotas con lentejas o lentejas con quinchoncho, para de esta manera asegurar un consumo adecuado de proteínas.


Entre los alimentos proteicos que pueden llevarse a la mesa se encuentran: pollo, carne de res, pescado y huevos. De no conseguirse éstos, se pueden comprar vísceras como hígado y mollejas, la pulpa de cerdo o chivo. Otro sustituto para las proteínas animales, son las de origen vegetal, como la carne de soya acompañada de vegetales.


Las frutas y otros vegetales se pueden llevar a la mesa de la siguiente manera: diversos pasteles de calabacín, berenjena, chayota, zanahoria con trozos de queso y algunos envueltos con huevo batido para realizarlo como tortilla. Con lo difícil de conseguir harina de maíz o de trigo se puede comer tubérculos sancochados, al vapor con queso o algún complemento graso como papás, zanahorias, batata, plátano verde, ocumo, ñame y en las sopas.


De igual manera, se pueden complementar las ensaladas con el consumo de semillas de auyama o ajonjolí, para agregar mayor cantidad de oligoelementos económicos y fibra. Una opción muy popular es rendir el pollo y los huevos con vegetales, mientras que con las frutas hay que consumir diariamente, en este caso las de temporada que tienen un menor valor: guayaba, mandarina, mango, cambur, limón y naranjas.


La especialista recomendó establecer prioridades, asegurar una ración adecuada de proteínas, carbohidratos, fibra y vitaminas, sin que los carbohidratos y grasas procesadas superen los alimentos de mayor valor nutricional.

Fecha: 25/FEB/2016