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Laura Antillano, Premio Nacional de Cultura, mención Literatura

La literatura nos conecta con nuestros mundos  

El galardón a la ex directora de Cultura y docente de la Universidad de Carabobo es un reconocimiento a su extensa producción de poemas, cuentos, ensayos y novelas

Antonella Fischietto M.

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Escritora Laura Antillano, Premio Nacional de Literatura. 
Fotógrafo: Rafael Delgado
 

La escritora y docente universitaria Laura Antillano no esperaba el Premio Nacional de Cultura, mención Literatura, pero le agrada que se esté reconociendo sus más de 30 años de producción literaria y lo que más le ha gustado de esta decisión es “la gran cantidad de amigos” que la han llamado con ocasión del galardón.

El premio, que consiste en una pensión vitalicia, le será entregado el próximo 1° de diciembre en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, en Caracas, junto a otros galardonados en diversas menciones. La convocatoria al premio 2012-2014 la organizó el Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Por esta distinción, se le entrevistó en Tiempo Universitario para conocer de su trabajo actual.

Laura Antillano, a quien muchos vinculan más con literatura infantil, escribe para todo público. Su producción literaria incluye poemas, ensayos, cuentos y novelas. Su primera obra fue publicada cuando la hoy premiada contaba con 18 años de edad. Su producción literaria en la actualidad se acerca a los 40 libros publicados.

Nació el 8 de agosto de 1950 en Caracas. Es hija de la pintora Lourdes Armas y del periodista Sergio Antillano y hermana de Pablo Antillano Calcaño, Lucia, Sergio, Gerardo, Amanda y Diana Antillano Armas. Se vinculó mucho con la ciudad de Maracaibo. Egresó como licenciada en Letras de la Universidad del Zulia y es fundadora del programa de formación literaria La Letra Voladora.

La galardonada a nivel nacional es docente jubilada activa de la Universidad de Carabobo, donde fue, además, directora de Cultura. Hoy día trabaja en estudios de posgrado, específicamente en Lectura y Escritura, y participa en la transformación del programa de Literatura Venezolana a Estudios culturales.

¿Qué escribe Laura Antillano en estos momentos?

—Sigo escribiendo para adultos y para niños. Últimamente se me atribuyen libros para niños, pero la mayor parte de mi escritura  no es precisamente para niños.

¿Le disgusta que la identifiquen más como escritora de obras para niños?

—No. Lo que pasa es que me atribuyen una cualidad que no es cierta y hay mucha gente que no conoce el otro trabajo.

Comenta que también le gusta mucho hacer selecciones de autores que han escrito obras que pueden ser  leídas por los niños. Ha estado trabajando en la selección de obras de poetas nacionales que están siendo ilustradas y publicadas por el Centro Nacional del Libro (Cenal), como la colección de poemas de Vicente Gerbasi, Ramón Palomares, Gustavo Pereira y Andrés Eloy Blanco.

“Está por salir un cuento de la anzoatiguense Luisa Del Valle Silva, poetisa menos conocida, pero que ha hecho una obra muy bonita. La obra, próxima a ser publicada, incluye ilustración de Coralia López; También incluimos poemas de Luis Alberto Crespo, de Carora, con ilustración de Valentina Cortés. No conozco a ningún autor que tenga tantos libros como él.

¿Cuál es la marca fundamental de su literatura para adultos?

—Yo no creo en la división de la literatura. Aquiles Nazoa decía que no había una literatura para niños y otra para adultos. Sólo que se edita para niños o para adultos. A los niños les atraen más experiencias literarias que tienen que ver más con su edad. Pero todos los temas, indudablemente, le atañen también. Lo que tenemos que exigir es calidad literaria en el sentido completo.

¿Qué traerá Laura Antillano de su propia autoría?

—Estoy escribiendo una novela, pero no quiero adelantar nada, porque no es positivo hacerlo. Yo, para escribir Solitaria solidaria, una novela que hice paralelamente a cuentos y ensayos, me llevó siete años de trabajo. Es una de las novelas que más quiero de mi trabajo. Yo investigo para escribir mis novelas. La mayoría de mis trabajos novelísticos son históricos, como Las aguas tenían reflejo de plata.

Relata que la obra Solitaria solidaria es el encuentro de una mujer del siglo XX y una del siglo XIX, en la cual le tocó trabajar y estudiar mucho sobre el siglo XIX. La novela presenta personajes reales y ficticios, a los cuales logra unir con  base en investigación.

Describe en la obra detalles de la vida cotidiana y se apoya en Carlos Duarte, gracias a quien se enteró que los orfebres fueron los primeros en hacer huelga laboral en Venezuela. Eran alumnos adolescentes de maestros orfebres venidos de España y que por ser mestizos no tenían derecho a firmar sus piezas, contra lo cual se revelaron.

Escribir una obra literaria no es igual que preparar una receta de cocina, donde hay un tiempo de cocción determinado. Laura Antillano está clara en esto. A pesar de su reserva con la producción literaria que desarrolla y que le ha tomado varios años ya, asomó que está trabajando con “este problema que nos angustia tanto a todos, el de las guerras en nombre de la religión”.

¿Tiene alguna obra inconclusa?

—No es obra inconclusa, lo que sucede a veces es que cambia el propósito inicial de una obra. A medida que investigo, hago una reconducción del trabajo. Es el proceso que tienes que vivir hasta llegar a la meta. En 2005 tuve un cáncer y aún estoy en tratamiento. Para ese entonces, yo escribí Poema de amigo. Recuerdo que lo escribí casi como una despedida. Allí hay poemas para amigos fundamentales, gente que he querido mucho y que sigo queriendo. El poema de cierre es para mi hija. Veo hoy que es un homenaje a mis amigos, entre ellos Alejandro Robles, que se fue primero que yo.

¿Para qué sirve la literatura?

—Yo creo que la literatura, como el arte en general, porque lo pienso al lado de la música, la danza y de todo lo que hace el ser humano, que nos diferencia de otros mamíferos, tiene que ver mucho con la vida interior y con la construcción de las emociones. Para mí la literatura ha sido la vida. Mi sueño de niña era ser escritora. La literatura me llenaba mucho. Empecé a leer desde muy joven. Tuve a mi padre, Sergio Antillano, que era un periodista lector. La biblioteca más grande que yo conocí era la de mi padre.

Respecto de la utilidad de la literatura, Laura Antillano afirma que “da una vida más plena, relaciona con el mundo y pone en contacto con tus propios mundos”. Considera, además, que la literatura muchas veces está más cerca de la vida que la realidad misma”. Agrega que “hay cosas que entendemos a través de un texto literario que en la vida real no habíamos percibido como debe ser en toda su complejidad”.

“La literatura me ha ayudado mucho a eso. Yo he dedicado la vida a la literatura. Mi afán pedagógico, que todos me atribuyen, es porque yo pienso que leer es una felicidad. Hay que ayudar a los niños y adolescentes a leer”, afirma.

¿Qué observa de la población lectora?

—Yo creo que ahorita en Venezuela hay más lectores que nunca. Con esto del premio, me sorprende encontrar en la calle a gente no letrada que está leyendo, que conversa sobre una obra que leyeron. A mí me sorprende esto, porque no se veía en otros tiempos. El índice de analfabetas en este país era muy alto. La gente hoy tiene otro encuentro con  lo que es el libro y otro respeto a ciertos niveles de la población.

  

Fecha: 23/NOV/2015