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Presentaron una lista de autores rezagados en este fenómeno

La literatura iberoamericana recuperó su lugar

Javier Cercas, Mauricio Montiel Figueiras y Ednodio Quintero, conversaron al respecto

Carlos Eduardo Figueroa

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Fotógrafo: Pedro Pinilla
 

Para Javier Cercas, la literatura iberoamericana recuperó el lugar que tuvo gracias a Miguel de Cervantes, con Don Quijote de La Mancha, a través de esa especie de terremoto que significó el llamado “Boom Latinoamericano” de mitad del siglo XX, cuando la narrativa y la novela de esta parte del continente, logra devolver a España, su idioma y su novela enriquecidos.

La novela en español, literalmente se nos escapa de las manos y se va a Inglaterra, Alemania y Francia. La novela hispanoamericana es irrelevante en el contexto de nuestra literatura durante tres siglos, hasta que estas grandes plumas logran rescatar su carácter”, dijo el afamado escritor español, en el marco del foro Narrativa Iberoamericana, celebrado en el salón Juan Liscano del complejo Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo 2015, en el centro comercial Metrópolis Valencia.

En su opinión, esa generación que explotó en los años 60 viene desde antes, no solo con la aparición de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Carlos Fuentes, entre otros; recordando que Jorge Luis Borges, para ese entonces, estaba escribiendo cosas interesantes. Una vez más se describió como un escritor en español, resaltando que para él, todos esos autores latinoamericanos, son de su misma tradición, al igual que los nacidos en España.

Por su parte, Ednodio Quintero y Mauricio Montiel Figueiras, realizaron una especie de recorrido por muchos autores, que consideran han hecho un aporte a nuestra lengua,  a pesar de haberse quedado un poco a la sombra del llamado “Boom”.

Quintero nombró a autores como Juan Villoro y Roberto Bolaños (México); los centroamericanos Rodrigo Rey Rosas y Horacio Castellanos Mora; la venezolana Victoria De Stefano, el colombiano Rafael Moreno Blanco, el boliviano Edmundo Paz Soldán, el peruano Sergio Galarza. En el caso de los escritores argentinos, hizo una mención aparte, por considerar que cuentan con un cúmulo de narradores de importancia y de calidad literaria, entre los que nombró a Juan José Saer y César Aira.

Aunque no con ánimos de despreciar la calidad del trabajo o la calidad narrativa de cada uno de los autores nombrados, el mexicano Montiel Figueiras, recalcó que alrededor de los grandes autores que formaron parte del “boom”, hubo otros tantos que hicieron una especie de narrativa menor, más por el hecho de no ser tan reconocida o no estar frente a los reflectores, como en el caso de los principales exponentes latinoamericanos.

Coincidió en muchos aspectos y nombres con la lista presentada por Quintero, pero agregó unos cuantos más, como es el caso de Julio Ramón Ribeiro (Perú), José Donoso (Chile), Adolfo Ruíz Casares, Manuel Puig y Antonio Di Benedetto de Argentina; Mario Lebrero del Uruguay, Clarice Lispector de Brasil; los colombianos Álvaro Mutis y Fernando Vallejos, el ecuatoriano Javier Vásconez y el boliviano Juan Claudio Lechín. Entre sus compatriotas, aparte de Bolaños mencionó a Salvador Elizondo, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco y José de la Colina.

Fecha: 14/OCT/2015