Debido a múltiples variables

Cambios en la vegetación
producirán nuevo mapa


Antonella Fischietto M. / Foto: Gema Durán

El mapa de vegetación de Venezuela cambia constantemente, debido, entre otros factores, a la intervención humana, como sucede en el sector El Manantial, municipio Naguanagua.

Tan variada como sus 916.445 Km2 de superficie terrestre es la vegetación de Venezuela, descrita en una amplia bibliografía y plasmada en diversas versiones de mapas. Estudiosos del tema, planificadores y la población en general están a la espera del nuevo mapa de vegetación, ofrecida para 2010, pero no se ha presentado aún.

El primer mapa que se tiene de la vegetación venezolana fue elaborado hace 20 años por Clara Alarcón y Otto Huber, y publicado por el antiguo Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables y la asociación civil The Nature Conservancy.

El único cambio que ha tenido la cartografía vegetal desde entonces ha sido la versión simplificada que hizo el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar en 2005. Según lo adelantado por quienes trabajan en la propuesta, el nuevo mapa “sintetizará los aspectos más emblemáticos de los diferentes tipos de vegetación, tomando como referencia su estructura y funcionalidad”.

La vegetación de nuestro territorio está determinada por factores como la topografía, exposición al sol, temperatura, precipitación anual, suelos, la velocidad y dirección de los vientos, el drenaje del suelo y la historia geológica del área.

No debe resultar extraño que los tipos de vegetación se hayan modificado en las últimas dos décadas, debido a la variación del clima, al crecimiento urbano, al aumento de la contaminación, entre otras razones. El mapa de vegetación que se dispone en la actualidad no refleja la situación real, por lo que constituye un problema en la planificación.

Los especialistas Otto Huber, miembro del comité asesor de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela; y Ernesto Medina, investigador emérito y jefe del Laboratorio de Ecofisiología Vegetal del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología; decidieron formar equipo para producir un documento geográfico actualizado que reúna las características generales del componente vegetal de nuestro país.

“No se trata de emprender una nueva investigación. Por el contrario, vamos a mantener la misma leyenda del mapa de 1988, pero corregida, adaptada y con una resolución más precisa. Esperemos que el nuevo mapa sea diez veces mejor. La cartografía vegetal también hay que ponerla al día”, afirmó el doctor Huber.

En relación con este proyecto, Medina señala que el problema de la estacionalidad climática obliga a recolectar toda la información que existe sobre estructura, biomasa, índice de superficie foliar y propiedades ecofisiológicas relevantes.

En líneas generales, el territorio venezolano presenta alturas que van desde el nivel del mar hasta el pico Bolívar, en la Cordillera andina con 4.980 msnm, lo que determina la existencia de cuatro pisos altitudinales: tierra caliente, entre 0-1.500 msnm, con temperaturas entre 20° -30° C; tierra templada entre 1.500-2.500 msnm, con temperaturas entre 12° -20° C; tierra fría entre 2.500-3.500 msnm, con temperaturas entre 5° -12° C; la tierra helada o paramera, por encima de 3.500 msnm con temperaturas por debajo de 5° C.

Un 50 por ciento del territorio nacional está ocupado por bosques, la mayoría de los cuales se encuentra del Orinoco, en los estados Bolívar y Amazonas. Las restantes áreas boscosas se localizan en las cordilleras de la Costa y de los Andes, Sierra de Perijá, sur del Lago de Maracaibo y estado Delta Amacuro. Las áreas no boscosas, como llanos y páramos ocupan aproximadamente el 45% del territorio, y el resto está ocupado por ríos, lagos y áreas cultivadas.


Incluirá manual de la fitodiversidad

Samán ubicado en el jardin Botánico de Valencia

El proyecto de nuevo mapa de vegetación que preparan Huber y Medina incluye la elaboración un manual de la fitodiversidad (variedad de plantas), que promete ser de consulta y referencia confiables, de modo de contribuir a consolidar la ciencia y el estudio de la vegetación a través de la creación de un inventario o clasificación científica de las variedades vegetales de nuestro país. La propuesta biblio-cartográfica debería estar concluida este año.

De acuerdo con lo subrayado por Huber, Venezuela necesita equipararse a las naciones vecinas en materia de publicaciones sobre vegetación y comentó el caso de México, que publicó su primer manual de vegetación en 1978, reeditado en 1988 y considerado “la biblia” y “obra maestra” de todos los ecólogos del continente. Brasil, Bolivia y Cuba siguieron ese ejemplo.

Uno de los avances que sí puede exhibir Venezuela es que se constituyó en uno de los primeros países de Suramérica que produjo una publicación de su flora. Gracias a ese esfuerzo, se  cuenta con El Libro Rojo de la Flora Venezolana.

“El futuro de la ecología vegetal debe superar obstáculos sociales y ambientales relacionados con las variaciones atmosféricas producto de la actividad humana, los cambios en el uso de la tierra como sustento y el crecimiento poblacional, siendo éste el principal desafío de la ciencia”, según opina Medina en relación con la propuesta que desarrolla junto con Huber.


A propósito de vegetación

Día del Arbol

El camoruco, especia que sobrevive en medio del crecimiento urbano, es el árbol emblemático del estado Carabobo. (Foto: Gema Durán)

El domingo 30 de mayo será el Día del Arbol en Venezuela, fecha que se instituyó por haberse decretado el 29 de mayo al Araguaney “árbol nacional” y constituye un recordatorio anual acerca de la importancia de proteger las superficies arboladas. Cada estado de Venezuela tiene,  a su vez, su árbol emblemático. El de Carabobo es el camoruco.

En principio, la fiesta del árbol se celebraba con carácter de obligatoriedad en todas las escuelas venezolanas el 10 de abril, con base  en un decreto presidencial de Cipriano Castro en 1905. Hubo cambio de fecha y, a partir de1909, se fijó el 15 de mayo. Otro cambio hizo trasladar el día del árbol al último domingo del mes de mayo.

Esta fecha puede parecer un día más, pero tiene una significación especialmente importante en nuestros días: los árboles, entre otros muchos beneficios, transforman el dióxido de carbono, responsable del efecto invernadero, en biomasa. Por eso existe también el Día Mundial de Árbol o Día Forestal Mundial.

Venezuela es considerada como uno de los países más ricos y variados en términos de fitodiversidad. Su vegetación presenta una gran gama de especies y formas, que en muchos casos determinan los rasgos de la geografía nacional.

La rica y variada vegetación venezolana se extiende a lo largo del país formando paisajes característicos. El 45% del territorio nacional está cubierto por vegetación boscosa, 25%  con vegetación de sabana y el restante 30% del paisaje natural corresponde a manglares, páramos, vegetación xerofítica, plantaciones forestales, entre otros.

La clasificación de todas las especies es una tarea inconclusa todavía, porque su complejidad y riqueza hacen que los sistemas de clasificación no sean funcionales para todos los tipos de vegetación. Entre los especialistas que se han dedicado al estudio de la flora de Venezuela destacan Henri Pittier, Leslie Holdridge, Francisco Tamayo, Arnoldo Madriz, Tobías Lasser, Otto Huber y Julián Steyermark.

Según los valores preliminares sobre la distribución de la riqueza vegetal en las diferentes regiones fisiográficas del país, están: los Andes, donde existen entre 4.500 y 5.000 especies vegetales; en el sector de la cordillera de la Costa, entre 3.000 y 3.500; en Guayana, una variedad que va de 9.500 a 10.300 especies; y en los Llanos, entre 2.000 y 2.500 especies vegetales.

La distribución de especies vegetales en Venezuela permite establecer una clasificación de cuatro bioregiones: islas y costas, que comprenden vegetación halófita y xerófita; llanuras bajas (llanos orientales, centrales y occidentales, así como la depresión del lago de Maracaibo y parte de los estados Bolívar y Amazonas), con vegetación de sabana, bosques inundables y de galería; colinas (zonas de topografía ondulada con elevaciones entre 200 y 1.000 msnm del sistema de colinas Lara-Falcón y el piedemonte guayanés), presenta sabanas arboladas, bosques siempre verdes y bosques caducifolios; y montañas (sistemas montañosos del país), donde predominan los bosques y selvas nublados, y la vegetación paramera.