Ana Verónica Gómez


Hospital Universitario de Caracas celebra 50 años

Medio siglo comprometido con la salud de los venezolanos


Hace 50 años, el 16 de mayo de 1956, abrió sus puertas el Hospital Universitario de Caracas. Arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El Hospital Universitario de Caracas, que inició sus funciones el 16 de mayo de 1956, es un centro de investigación y atención especializada, de referencia a nacional y Latinoamericano, y precursora en servicios y especialidades como Neurocirugía, Perinatología, Cardiología y Neumología.

Por decreto Nº 196, de1 2 de Octubre de 1943, del presidente General Isaías Medina Angarita, se creó el Instituto de la Ciudad Universitaria que se encargaría de hacer  realidad la ejecución de la actual Ciudad Universitaria, sede de la Universidad Central de Venezuela y del Hospital Universitario de Caracas.

Este mismo tiempo se exigía la creación de un nuevo centro hospitalario que ofreciera recursos humanos, técnicos e infraestructura de avanzada para la época. El último hospital construido en la ciudad era el Hospital Vargas, en 1891, por el presidente Raimundo Andueza Palacios.

Para la ubicación de la Ciudad Universitaria se escogieron los terrenos de la Hacienda Ibarra y sus adyacencias, situadas en la confluencia de los ríos Guaire y El Valle. El área que se utilizó para la construcción de las edificaciones de la Ciudad Universitaria fue de 203,53 hectáreas.

La primera comisión planificadora de esta obra la conformaron: el arquitecto proyectista Carlos Raúl Villanueva, el Ingeniero técnico Guillermo Herrera y el Ingeniero coordinador de las obras Armando Vegas.

Las obras de construcción del hospital se iniciaron en 1943 por cuenta del Instituto de la Ciudad Universitaria. La firma Pardo, Procter, Freemen y Meuser, a cargo del ingeniero venezolano Edgar Pardo Solck fue la proyectista del hospital; esa empresa fue asesorada a su vez por la compañía Edgar Martín, de Chicago, Illinois. Otros ingenieros que intervinieron en la ejecución del proyecto fueron el ingeniero Enrique González Navas y Héctor Alcalá.

El 15 de mayo de 1956, por decreto No. 349, publicado en Gaceta Oficial No. 25.651 del 15 de mayo de 1956, se crea el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Caracas; luego es modificado según decreto No. 538 del 16 de enero de 1959 y publicado en Gaceta Oficial No. 25865 del 17 de enero de 1959.

Fue así como e l 16 de mayo de 1956, abrió las puertas el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Caracas.

El Instituto Autónomo Hospital Universitario de Caracas tienen como propósito crear desarrollar y aplicar procesos integrales de salud de altísima calidad, mediante actividades de prevención, asistencia, investigación y docencia; con la finalidad de atender pacientes y familiares e instituciones que demanden servicios relacionados con la salud y formar los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Todo ello con recursos humanos de excelente formación académica, conocimientos actualizados y aplicación de tecnologías avanzadas.

El Instituto asume como valores fundamentales la ética y honestidad; la atención integral, diligente, oportuna y de excelencia a los pacientes; el reconocimiento a la dignidad y diversidad humana; el fomento en la calidad de vida de usuarios y del personal; el trabajo en equipo; la más alta calidad en la educación de los profesionales de la salud y el sentido de pertenencia con apego a las normas y procedimientos.

El Hospital Universitario de Caracas funciona integrado al Sistema Nacional de Salud, cumpliendo los acuerdos y actividades docentes, asistenciales y de investigación, mediante políticas de salud e implementación de programas gerenciales en concordancia con los recursos para el desarrollo de las funciones propias de la institución, con tecnología y redes de informática.

Los estudiantes cuentan con educación asistida por profesores y especialistas; disponiendo para su formación de modernos recursos docentes. Cuentan, además, con los recursos y el entrenamiento para mejorar el desempeño personal e institucional.

El Instituto Autónomo Hospital Universitario de Caracas dispone de un conjunto de Departamentos, Servicios y Unidades Médicos Asistenciales en procura de la mejor atención médica y de la salud de los pacientes: Servicio de Anestesiología, de Cirugía Cardiovascular, de Cirugía de Tórax, de Cirugía General I, de Cirugía General II, de Cirugía General III, de Cirugía General IV, de Neurocirugía, de Otorrinolaringología, de Oftalmología , de Quirófano, de Radioterapia y Medicina Nuclear, de Urología, de Traumatología y Ortopedia, de Ginecología, de Obstetricia, de Perinatología, de Cardiología, de Hematología, de Dermatología, de Endocrinología y Enfermedades Metabólicas, de Enfermedades

Infecciosas en los Adultos, de Fisiatría y Rehabilitación, de Gastroenterología, de Medicina I, de Medicina II, de Medicina III, de Nefrología y Transplante Renal, de Neumonología, de Radiología, de Reumatología, de Pediatría Médica General A, de Pediatría Médica General B, de Pediatría Quirúrgica; también con unidades de Cirugía Plástica y Reconstructiva, de Neonatología, de Cuidados Coronarios, de Emergencia Pediátrica, de Recuperación, de Cuidados Intensivos, de Emergencia de Adultos, Hipertensión Arterial. Así mismo dispone de un servicio ambulatorio de los departamentos de de Cirugía, de Emergencia

y Medicina Crítica, de Ginecología y Obstetricia, de Medicina, de Pediatría, de Enfermería, de Nutrición y Dietética, de Bioanálisis y de Farmacia.


Hospital docente


Desde un principio se decidió que el Hospital sería asistencial y dedicado a "la enseñanza clínica de la Escuela de Medicina".

Desde el punto de vista arquitectónico el edificio del Hospital Universitario de Caracas reviste una gran complejidad. Como primera obra en construirse dentro de la Ciudad Universitaria de Caracas, requirió que su programación detallada se realizara desde los inicios de la creación del Complejo.

Se nombró para entonces, una comisión formada por el Dr. Hernán de las Casas, en representación del Ministerio de Educación Nacional; el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, delegado del Ministerio de Obras Públicas, y los comisionados del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, Dres. C. Diez del Cuervo, Santiago Ruesta y José Ignacio Baldó, el arquitecto Fernando Salvador y el Sr. L.A. Suarez.

Desde un principio se decidió que el Hospital no sería exclusivamente asistencial sino que debería ser además, un Hospital destinado a "la enseñanza clínica de la Escuela de Medicina".
La capacidad del hospital sería para mil camas y dado su condición de "docente" su volumen debería ser mayor, debido a la necesidad de distribuir en las salas de hospitalización el espacio necesario tanto para docentes como para los alumnos.

Con estos requisitos y muchos otros que se plantean desde un inicio, la Comisión de Obras Públicas, con Villanueva a la cabeza, elaboró un anteproyecto en el cual, la consulta externa y la hospitalización de cada clínica, se encontraban unidas.  A pesar de que se pensaba que se había  encontrado una buena solución, se decidió contratar los servicios de un consultor en hospitales, el Dr. Thomas Ponton.

Con la asesoría externa, como  "guía y consejero", y las ideas arquitectónicas de Villanueva, se decidió contratar a la firma Pardo, Proctor, Freeman y Mueser, para la realización de los cálculos estructurales, las instalaciones y los dibujos finales de la construcción.

La estructura compositiva del Hospital Universitario nace de un gran volumen central al cual se le intersectan cuatro pabellones frontales y cuatro pabellones posteriores, a manera de proas de un barco, lo cual representó el manejo por parte de Villanueva de un discurso moderno y de claras referencias mendelhsonianas.  Los intervalos cóncavo y de vacío entre los pabellones, valorizan la independencia de las galerías de habitaciones, acentuando en el espacio urbano la importancia de la conformación de la gran fachada y de las galerías como tema del hospital.  El principio de concebir estos pabellones como proas ensambladas en forma de "E" en su planta, en las que las habitaciones se encuentran bordeadas de corredores de sombra, evidencia la importancia que Villanueva presta a la necesidad de tropicalizar el hospital.

El cuerpo del edificio aparece como un sólido volumen de proporciones gigantes. Para restar el efecto de esta masa voluminosa, Villanueva trabajó en la descomposición de cuerpos, orientando la mayor altura (12 niveles) hacia la zona central del conjunto.  El hospital se divide en tres estratos horizontales: el primero, estructura el basamento cerrado que abarca dos primeros niveles; el segundo, de cuatro niveles, marca el impacto de las cuatro grandes proas desprendidas del cuerpo central y que acusan su desmaterialización a partir del recurso de la galería perimetral; y un tercer estrato, desplazado hacia el centro de todo el conjunto hospitalario, que alcanza diez niveles de altura y que aparece en la distancia como el remate del edificio. "La cornisa del techo pudiera parecer pesada para nuestras costumbres septentrionales, pero actúa como alero de aislamiento del calor durante las horas del día. La puerta de cada habitación ha sido colocada al sesgo al fin de permitir la vista íntegra de las montañas e impedir la visibilidad desde el ala vecina. Por las noches la secuencia ininterumpida de los balcones se presta para las caminatas de los compadecientes".

La planimetría de este edificio representa un complejo y novedoso esquema de funcionamiento, al organizar la distribución espacial a partir de cuatro núcleos de circulación vertical.  Estos núcleos constituyen el tema de la arquitectura al proponer la circulación peatonal dispuesta a lo largo del conjunto de rampas como la columna vertebral que arma el sistema distributivo del hospital.

La policromía para la fachada del Hospital Clínico, contratada al artista Mateo Manaure, en 1954, ha variado a lo largo del tiempo. Con ella se desmaterializa y diluye la masa del Hospital en el paisaje y se convierte en franjas y planos de colores sueltos, entre los cuales se destaca, en la versión actual, el color azul, como el del cielo que le sirve de fondo. Del mismo autor, son los murales abstractos, en cerámica esmaltada, realizados en 1954, que se encuentran en su interior.

Coordinación: Rafael Simón Hurtado.
Fuente: http://huc.gov.ve/