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Iconografía del Libro: Prehistoria e Historia

Tiempo Universitario

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Valencia, 26 de Junio de 2000. Cuarta Etapa - Año VII. Nº 262.    www.tiempo.uc.edu.ve

Iconografía del libro: Prehistoria e Historia de un Formato

Texto desarrollado con material de Hipólito Escobar, de su obra Historia del libro (Madrid, 1996).

La herramienta más maravillosa creada por el hombre ha sido el libro, que permitió, entre otros bienes,  un aumento considerable de la capacidad de nuestra memoria, desarrollando también la comunicación entre los hombres al permitirnos remontar las barreras del tiempo en la recepción de los mensajes y facilitando el intercambio de información sobre lo útil y provechoso. Finalmente ha ayudado a acrecentar nuestro bagaje intelectual.

Hay, naturalmente, una prehistoria del libro: el libro oral, que fue la primera forma que tuvo el libro y que ha perdurado durante milenios, incluso conviviendo con el libro escrito. Ha de resultar extraña la denominación de libro para algo que no tiene una forma material tangible. Pero una cosa es el contenido o mensaje y otra la forma material en que se presenta. Ésta, ha variado, además, sustancialmente a lo largo de la historia y, al parecer, va a continuar variando.

La forma material se ha ido adaptando a las características de las nuevas situaciones sociales o civilizaciones, de acuerdo con las diversas necesidades de información y los materiales disponibles. La primera forma parece haber sido la tableta suelta, que evolucionó, en algún momento, a prisma, cilindro y otras formas geométricas; luego vino el rollo o tira continua; más tarde el códice o cuaderno, que en su última etapa coincide con hojas sueltas (periódico), y finalmente, en nuestros días, han llegado el disco y la cinta, que es como la vuelta a la tableta y al rollo.

También han variado los materiales empleados: arcilla fundamentalmente para las tabletas; papiro para el rollo y, en menor proporción, para el códice; pergamino para el rollo y principalmente para el códice y las hojas sueltas y, por último, materiales plásticos para el disco y la cinta.

Lo mismo ha sucedido con los procedimientos de fijación de los mensajes: incisión en materiales duros o blandos, escritura a mano con tinta, impresión mediante máquinas, cargas eléctricas, etc.

Tanto el libro prehistórico como el histórico precisan del lenguaje; el libro histórico además, precisa de la escritura y de una materia escritoria resistente.

El hombre ha demostrado, durante toda la historia de la humanidad que lo importante no es el formato, sino el  conocimiento.

La presente es una síntesis iconográfica de los diversos vehículos de los que el hombre se ha valido para transmitir y almacenar conocimientos.

Hoy ese conocimiento reclama inéditas vías; la tecnología, al parecer, se dispone a crear nuevos conceptos de autor y escritor.

El ciberespacio está brindando en la actualidad un nuevo marco de referencia donde los objetos se sitúan en ámbitos más o menos virtuales. La cultura audiovisual, el zapping, el video clip, abren el paso a un nuevo concepto de autor y lector de libros. El libro electrónico en versión online no tiene forma, no puede ser tocado, existe en algún lugar lejano. Se convierte en un producto inefable que aparece y desaparece en la pantalla a impulsos del ratón. No tienen ni principio ni fin.

Algunos libros electrónicos "online" son públicos y otros son privados. Muchos pueden guardarse e imprimirse gratuitamente. En la pantalla siempre está un original

Existen ya revistas electrónicas online con revisores que avalan la calidad de sus contenidos.

En el siglo XI los monjes idearon un primer sistema de notación musical para transcribir las piezas de música gregoriana de modo fidedigno.En el siglo XVII este sistema se consolidó, de suerte que cualquier músico actual puede interpretar cualquier pieza musical con precisión.

Sobre los obeliscos se grabaron relatos de gestas y hazañas de los dirigentes y cortesanos que rodeaban al Faraón. No se ha encontrado ni rastro de la biblioteca de Alejandría. Quizá tenemos aquí un libro en formato obelisco visible y legible a la luz del día

Escritura Braille. El hueco fue cubierto por F.L. Braille, en la primera mitad del siglo XIX, al idear un sistema de impresión que permite a los ciegos leer libros y partituras musicales. Con la punta de los dedos las personas ciegas pueden leer conjuntos de puntos realzados sobre el papel. Los dedos permiten leer digitalmente, siguiendo la tradición iniciada con los textos tallados sobre lápidas

En las escuelas de Roma se enseñaba a escribir taquigráficamente, porque era una herramienta de trabajo conveniente para transcribir conversaciones y discursos relevantes. Desapareció en el siglo XII, porque fue considerada una forma de escritura hermética, asociada a rituales secretos y a la brujería.
Los sistemas de taquigrafía reaparecieron a finales del siglo XVI como una ayuda para los escribanos que tomaban notas de los discursos pronunciados. Las máquinas estenográficas se usan hoy en sesiones del parlamento y del ministerio de justicia. Subsisten a pesar de existir en la actualidad medios audiovisuales más eficientes.
La taquigrafía ha facilitado la conversión de textos orales en borradores escritos, posteriormente publicados como libros.

Las máquinas de escribir aparecieron en 1925.
La mira estaba puesta en lograr un incremento de la rapidez, una disminución de la fatiga, gran proporcionalidad en el espaciado de las letras, una reducción de los errores de interpretación, gran homegeneidad en los tipos de letra, mayor variedad al poder combinar tipos de letra. Se afianzaba la escritura digital

Con la imprenta de Gutenberg se pusieron en marcha cambios cualitativos en el uso habitual de los libros en manos de académicos, laicos y gentiles.
En los países de tradición católica sólo las autoridades civiles, religiosas y académicas tenían libre acceso a los libros impresos. Los plebeyos tenían acceso a ciertos libros en la trastienda. Sólo el 5% de la población estaba alfabetizada y podía leer los libros impresos.
La Biblia fue traducida al alemán, al español, al inglés y a las restantes lenguas europeas. El poder leer e interpretar la Biblia en la lengua vernácula facilitó el éxito comercial de los libros impresos fundamentalmente en países no católicos.
Durante siglos la lectura de libros impresos se ha afianzado mucho más en los países de raigambre protestante que en los de raíces católicas. La clave estaba en la libertad de acceso a los libros impresos
Durante siglos en España quienes tenían libros impresos en su casa eran presa fácil de la Inquisición si no tenían el estatus pertinente o las espaldas bien cubiertas
Hasta el siglo XVIII los estudiantes universitarios podían acceder a los libros de la biblioteca tan sólo una vez a la semana

Los libros plegados en acordeón forman parte de la tradición en países asiáticos como Tailandia. Se fabricaban con papel o con corteza de un arbusto.Este es un documento que versa sobre la validez predictiva, a partir de la información suministrada por el horóscopo chino

Todo comenzó en algún lugar de Mesopotamia. Los pensamientos humanos se anotaron, inicialmente, en tablillas de arcilla. Posteriormente en tablillas de cera.
Esta tablilla de arcilla reseña un listado de los recursos humanos empleados en un palacio mesopotámico

Este es un libro plumero: un mazo de tiras de papel manuscritas unidas por el mango. Es un discreto catálogo biográfico de personajes históricos importantes en Alemania. Está datado en 1595. Este libro es un precedente del hipertexto: cada tira es independiente y va por libre. No queda claro quién precede a quién, qué evento sigue a cual. Cada tira viene a ser una praxia o nodo enlazable en hipertexto.

Los hebreos escribieron sus libros en rollos de cuero curtido. . En el pasado la Biblia era una colección de rollos que se conservaban en tijanas muy similares a los paragüeros.
El Qumram era una editorial donde se curtían los rollos y se publicaban y reproducían manuscritos sagrados antiguos.

Los ordenadores personales han generado el salto a la cultura multimedia y digital. Textos, imágenes, sonidos y animaciones se han integrado de modo coherente en los libros electrónicos.
El libro pasa a ser un disquete o un CD-ROM: una superficie prácticamente plana con formas redondas.
El próximo paso es la tinta electrónica apareciendo sobre una superficie cuadrada de vinilo.

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