En el actual debate sobre la situación universitaria, es indispensable trascender el expediente oportunista de cambiar para que nada
cambie, y las múltiples derivaciones de la vieja cultura política que remite a cambios nominales, sustitución de hombres y equipos, dejando a un lado las verdaderas raíces del problema.Así lo indico el
profesor Carlos Lanz Rodríguez, durante su intervención en el 1er Encuentro Nacional Universidad y Soberanía, realizado en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales "Ezequiel Zamora", al dictar su
conferencia "La Problemática de la Participación Política y la Universidad que Queremos", donde intervinieron un total de siete universidades públicas y cuatro institutos universitarios tecnológicos.
De
igual manera, continuó expresando el Prof. Carlos Lanz, es básico reivindicar una estrategia implicante que permita democratizar la discusión y alcanzar una participación integral de la comunidad universitaria en las
transformaciones planteadas.
En esa dirección, esta planteado activar el poder constituyente de los universitarios, docentes, estudiantes, empleados y obreros, concebido como un ejercicio permanente de
la toma de decisiones, tal como se consagró ene el nuevo texto constitucional, de allí la vigencia de la Constituyente Universitaria, más allá de sus distorsiones y caricaturas.
En la sociedad
venezolana, como en cualquier nación capitalista del orbe, existe un conjunto de relaciones sociales inherentes a este régimen, entre la que destaca la División Social del Trabajo, o sea, la separación entre el trabajo
manual y el intelectual, el divorcio entre las tareas de dirección y de ejecución, contradicción entre la teoría y la práctica, dualismo sujeto objeto.
Por supuesto, esta división se reproduce en las
universidades entre el docente y el alumno. También se expresa en la diversidad de instancias que fragmentan el saber: asignaturas, departamentos, escuelas, facultades, con sus innumerables disciplinas y especialidades.
Por supuesto, no deja de estar presente en la organización del co gobierno universitario.
Esta interpretación de la división del trabajo, manifestó el Por. Lanz, permite ubicar el proceso de
burocratización que se vive en el Estado. Se puede sostener que el fascismo y el pensamiento autoritario que lo acompaña, es el desarrollo concentrado de la burocracia, fundamentada en la jerarquía y el monopolio del
saber, concretada ene el reino de los expertos y la tecno- estructura con sus disciplinas y feudos.
De allí, el esfuerzo política intelectual que hay que realizar para desmontar estas formas de dominio
en el terreno de la ciencia y de la epistemología, reconociendo el entramado de la relación saber- poder, siendo la democracia del saber un aspecto fundante de una nueva ciudadanía, de cualificación de la esfera pública
hoy en descrédito.
De esta manera, se establece un claro nexo entre Epistemología y Política, donde se vincula la producción de conocimiento a la participación política libertaria. Politizar la
pedagogía, Pedagogizar la Política, como doble movimiento que forma parte de una manera distinta de entender lo educativo y la política. De allí nuestra propuesta de aprender investigando, conocer transformando, como
síntesis de una pedagogía y epistemología alternativa.
Estas fueron las propuestas que nos permitió impulsar la Constituyente Educativa, coordinada por el MECD ene el año 1999 – 2001, proceso éste donde
se involucró la comunidad educativa en la elaboración del proyecto educativo nacional.
Nueva Cultura Política Cimentada En la Democracia del Saber
Aprender investigando, conocer
transformando, es el fundamento de una nueva pedagogía política, la cual demanda acompañar al estudiante en la indagación, potenciando su curiosidad epistémico, que le permite alcanzar la soberanía cognitiva o pensar
con cabeza propia, base de toda capacidad crítica, del desarrollo integral de su personalidad y de su condición de ciudadano, es decir, republicano.
Esta soberanía cognitiva, expresó Carlos Lanz, y su
impronta en la democracia del saber, forman parte de una nueva cultura política, donde se indispensable hacer y decir la política de otra manera. El locus de la democracia ya no puede seguir siendo el voto, ahora es
esencial cualificar la decisión, saber elegir, no es posible la soberanía política sin la soberanía cognitiva. Sin la democracia del saber, la democracia a menudo es una caricatura.
Los procedimientos de la
democracia directa, entre los cuales están: elección directa, rendición de cuenta, revocatoria del mandato, están moldeados, iluminados, perneados por la democracia del saber. De esta manera se le minan las bases a la
intermediación burocrática y a la delegación del poder: de la representación pasamos a la participación, concluyó señalando el Prof. Carlos Lanz.