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Tiempo Universitario

al día con el quehacer de la universidad, la Región y el País

Valencia, 27 de Mayo de 2002. Cuarta Etapa - Año VII. Nº 343.    www.tiempo.uc.edu.ve

 Se ha hecho evidente que los actuales mecanismos de dirección y gestión universitaria son inadecuadas para garantizar una conducción académica coherente en la institución.

Notas Iniciales  para  la Discusión
La Transformación  Universitaria (I)

Edgardo Lander

La necesidad de cambios profundos ha sido ampliamente  reconocida durante muchos años en la universidad. Se han realizado diagnósticos, se han  hecho evaluaciones, se han creado múltiples comisiones con diversas responsabilidades relacionadas con el cambio. El cambio y la transformación han sido decretado una  y otra vez. Y sin embargo, pasan los años y, en lo fundamental, todo permanece igual. La universidad venezolana, y en particular la Universidad Central de Venezuela, es hoy una institución profundamente conservadora, que habla  permanentemente del cambio, pero que se ha demostrado pesada y resistente a toda alteración significativa de su rutina . Los  mecanismos institucionales de gestión universitaria – más allá de quienes los integren en cada momento – ha demostrado tener severas limitaciones para asumir la dirección de los procesos de transformación que, en principio, se supone que son entendidos como necesarios por amplios sectores de la comunidad.

La universidad  venezolana, y la Universidad Central en particular, han demostrado hasta el momento ser incapaz de repensarse a sí misma en forma global. Una expresión característica de esta incapacidad institucional para asumir responsablemente los cambios necesarios ha sido la actitud que esta universidad – que todas las universidades – han asumido ante los sucesivos proyectos de ley de universidad que han discutido los parlamentos en los últimos quinquenios. En la defensa abstracta de la universidad autónoma y democrática, los universitarios hemos sido capaces de rechazar, de incluso derrotar políticamente, las diversas propuestas de cambio  en la legislación universitaria. No hemos sido, sin embargo, capaces de proponer una alternativa.

El tema del saber tiene que estar en el centro de cualquier proyecto de transformación universitaria.

La actividad principal de la universidad es la producción y transmisión de conocimiento. Ninguna transformación universitaria tiene sentido si no aborda centralmente, como eje principal, el tema de los saberes, de su organización de sus supuestos. Ha sido  reiterado en la historia  de las luchas y conflictos universitarios en este continente  el que la mirada  esté dirigida hacia fuera de la universidad  (hacia políticas del gobierno, hacia el imperialismo) y hacia adentro de la institución  (estructuras organizativas, mecanismos de toma de decisiones, distribución de presupuesto, etc.), sin que lo que constituye el eje central y específico de la institución, el conocimiento que se produce y enseña en la universidad, figurase como preocupación vital; ha sido frecuente incluso que se asumen posturas críticas y cuestionadoras a los efectos de determinar políticas, sin que eso lleve a cuestionar la naturaleza de los supuestos y saberes universitarios que sirven de sustento a dichas políticas. Han coexistido propuestas políticas  radicales con supuestos epistemológicos profundamente conservadores.

Es indispensable debatir algunos aspectos centrales del conocimiento universitario:

      a) El papel del conocimiento universitario especializado en los procesos sistemáticos  de descalificación e incluso destrucción de otras formas de conocimiento considerado como no válido por no responder a los  métodos de la ciencia moderna.

      b) El carácter eurocéntrico – colonial   de saberes que conocemos como ciencias sociales  en compartimientos separados (lo político, lo social, lo económico, lo cultural) tienen como piso básico la naturalización de la cosmovisión  liberal y la particular experiencia histórica de las sociedades occidentales industrializadas del siglo XIX. Son estas disciplinas igualmente, el resultado de una mirada del mundo desde el centro de la estructura vertical de poder del sistema-mundo colonial moderno. Desde este lugar privilegiado de enunciación, de producción de saber, se convirtió la historia parroquial de Europa en Historia Universal, patrón necesario de referencia para estudiar y evaluar toda otra historia o cultura, y se naturalizó la sociedad liberal como el orden inevitable de las cosas.

      c) El fraccionamiento de estos saberes en compartimientos especializados correspondientes cada uno a una disciplina, a una escuela, a una carrera , fracciona los procesos histórico sociales de tal manera que prácticamente se garantiza su naturalización. Esta naturalización es el piso de sustento fundamental del pensamiento único. La realidad es separada arbitrariamente en parcelas de manera tal que nadie pueda conocer al conjunto, mecanismo mediante el cual es posible que cada cual abdique de su responsabilidad individual y colectiva por lo que hace.

      d) La organización de estos saberes en escuelas con planes de estudio extremadamente rígidos parece suponer que un profesional es una torta cuya receta precisa puede ser determinada de antemano por quienes diseñan el plan de estudio rígidos, que rápidamente no pueden sino hacerse obsoletos.

      e) Este fraccionamiento del saber y su feudalización en facultades y escuelas produce un radical empobrecimiento de la riqueza que para los estudiantes podrían representar las opciones y recursos de conocimiento con los cuales cuenta la universidad. Una mayor diversidad de perspectivas en un mismo curso, seminario de postgrado o proyecto de investigación podría hacer mucha más rica la experiencia universitaria. Este fraccionamiento burocrático del saber representa igualmente un despilfarro de recursos, la repetición de las mismas funciones y actividades en diferentes ámbitos de la institución.

      f) Se confunde, inadecuadamente, el tema de los saberes con el perfil de las profesiones, con lo cual la definición profesional (colegios profesionales y las leyes de ejercicio de la profesión) termina obligando a la universidad a preservar el fraccionamiento feudal de las disciplinas.

La universidad, como espacio para que la sociedad se piense a sí misma, y para que genere los conocimientos y las capacidades humanas requeridas para abordar los problemas de la sociedad tiene que ser defendida. Pero para que ello sea así, la universidad tiene que ser capaz de cumplir responsablemente con esas funciones. De lo contrario, carecería de justificación que se gastase una proporción tan grande del presupuesto nacional en las universidades. Las universidades hoy han dejado de ser interlocutores presentes, activos en los principales retos, debates y asuntos que definen la agenda pública del país.

¿Autonomía?

  La autonomía implica que la vida universitaria y sus procesos de producción y transmisión de conocimiento no estén sometidos ni a la lógica política del gobierno ni estén determinados por exigencias mercantiles. Pero de ninguna manera puede implicar que la universidad sea una isla sin responsabilidades con relación a la sociedad de la cual forma parte. La autonomía tampoco puede significar que la universidad no tenga responsabilidad de presentarle cuentas a la sociedad en relación con el uso de los recursos que esta le entrega. La apropiación de la universidad por una lógica corporativa es la perversión de la autonomía. La universidad deja de ser una institución de y para la sociedad, para convertirse en una institución de y para los integrantes de la comunidad universitaria, tal como ésta está representada por los gremios.

 Son de destacar la casi absoluta estabilidad laboral que hace casi imposible el despido aún de los profesores y empleados más irresponsables, el excepcional régimen de jubilación con salario completo de los profesores y empleados con sólo 25 años de servicio, los derechos adquiridos mediante los cuales hay muchos empleados que trabajan menos de una jornada completa sin merma de su salario, las tablas de puestos y salarios que definen tan rígidamente la función de cada empleado que estos puedan negarse a realizar nuevas tareas correspondiente a las cambiantes exigencias de la institución, el derecho a ingreso como estudiantes que tienen los hijos de los profesores y empleados, así como la existencia de estudiantes profesionales, casi permanentes, que en el usufructo de este privilegio impiden a otros el ingreso a la universidad.

De la forma de gestión...

  Se ha hecho evidente que los actuales mecanismos de dirección y gestión universitaria son inadecuadas para garantizar una conducción académica coherente en la institución. No ha sido posible ni siquiera el cumplimiento con una exigencia tan elemental como la transparencia en el manejo presupuestario. Son cuerpos pesados, recargados de funciones y sin capacidad de elaborar política académica.

 ¿Cuál es la relación de la universidad venezolana con las expectativas y necesidades de la mayoría de la población del país? ¿Para quién es la universidad? ¿Para quién son los conocimientos que ésta produce?                              

Edgardo Lander. Profesor de la UCV.
Cuadernos Universidad-Comunidad, N° 6, abril 2002.
Universidad de Carabobo. Direcció n de Extensión y Servicios a la Comunidad (Desco).
Centro de Apoyo Universitario a la Comunidad (Cauce).

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