El Dr. Lawrence Harrison, de la Universidad de Harvard, durante su exposición en la conferencia "Valores Culturales y Progreso", dictada durante la realización
del III Congreso Académico sobre Los Estados Unidos de América, auspiciado por el Centro de Estudios de las Américas y el Caribe, en el Colegio de
Abogados del Estado Carabobo, señaló que las instituciones más honestas y eficientes en Latinoamérica han fracasado por la mala política que han aplicado sus gobernantes.
–México –acotó Lawrence Harrison– fue uno de los países más antiyanquis de América Latina hace 10 años. Muchos de sus bienes contractuales y políticos
compartían el sentimiento con el país de Nicaragua de luchar contra el yanqui en el vilo de la humanidad.
–Latinoamérica y su independencia, que culpó a Estados Unidos y las otras
democracias atrasadas por su subdesarrollo y autoritarismo ante el mundo, están muertas. Hoy en día es difícil encontrar latinoamericanos que se atrevan
a hablar de dependencia, igual que las universidades de Estados Unidos donde la artillería de dependencias floreció por dos décadas.
–De por sí, América Latina está bastante atrasada en relación con Estados Unidos, tiene una gran cantidad de instituciones democráticas frágiles e
incipientes, así como injusticias sociales y generalizadas. Sin este caso no se puede explicar el criterio antiyanqui. No podemos culpar
a la explotación de recursos naturales, porque son más o menos iguales en la parte norte y la parte sur del hemisferio.
–Y los ases del Japón, Suiza, Israel, sugieren que los recursos naturales no son indispensables para el desarrollo. El clima es un factor
importante, casi todos los países avanzados se encuentran en la zona templada, casi todos los países subdesarrollados se encuentran en la zona Tropical.
–Pero partes importantes de la América Latina, casi la mitad de México, casi la totalidad de Argentina , Chile y Cuba, se encuentran
en las zonas templadas y grandes extensiones de muchos países latinoamericanos disfrutan de alturas elevadas y un clima refrescante.
Cómo podemos explicar los logros económicos en lugares tropicales, como Taiwán y Singapur.
–La problemática latinoamericana es de políticas incorrectas e instituciones débiles. Pero estamos en el siglo XXI, y cómo es posible
que una cadena continua de políticos latinoamericanos, que vienen de los comienzos del siglo XIX, siempre han tenido una mala política; por este motivo han fracasado las instituciones honestas y eficientes.
–Varios de los actores han decepcionado y esto ha podido incidir en el rechazo de América Latina, pero la causa principal son las
malas políticas y la falla de las instituciones; es a mi juicio, la cultura tradicional Iberoamericana.
–La cultura tradicional fue un obstáculo al progreso, incluso Francisco de Miranda, ayudante de Simón Bolívar, estuvo de acuerdo en
señalar que las medidas económicas, educacionales y judiciales indispensables para la América Latina no se podían efectuar a
menos que se anticipara una reforma de sus sistemas de hábitat, conocimientos, imágenes y fondos, que entendemos por la palabra cultura.
–Hoy la cultura en la América Latina no es liberal ni esencialmente democrática. Tenemos gobiernos democráticos pero nuestras
instituciones, nuestros espejos y nuestras mentalidades están muy lejos de ser democráticos siguen siendo comunistas, oligárquicos y absolutistas.
–Eso que llamamos prejuicios sociales, raciales, inmensamente intolerantes, con respecto a los adversarios políticos y denegados al
peor código de todos, que es la libertad. Hace dos años un sociólogo guatemalteco expuso lo antes señalado en una forma mucho
más sencilla, señalando que tenemos el hardware de la democracia pero nuestro software es autoritario.
–La palabra cultura significa –expresó Lawrence Harrison, para concluir– hablar de los valores y aptitudes que una sociedad inculca
en sus seres humanos. Yo no hablo de nada genético, sino de la visión de la vida que los seres humanos aprenden, sobre todo en su
niñez, a través de la crianza, del hogar, las enseñanzas de la iglesia, la televisión y otras fuentes de transmisión de valores y aptitudes, como revistas, periódicos, relaciones con amigos e internet.