La Prof. Henriette Kukec expresó que "con este evento académico estamos dándole un apoyo,
realmente como debe ser, a la institución universitaria; espacio y escenario donde lo académico, lo cultural y la investigación son permanentes en nuestra rutina, como institución universitaria".
–En este sentido, quiero felicitar tanto a los miembros de la Comisión del Doctorado en Ciencias de la Educación, como a las comisiones coordinadoras de otros doctorados, entre ellos el de
Ciencias Sociales y de Enfermería, por promover de manera importante estos espacios y escenarios, donde vamos a discutir, a dialogar, sobre ciencia, humanidades y tecnología, independientemente del área del conocimiento.
En estos espacios –acotó la Prof. Henriette Kukec– podemos hacer uso de este intercambio, de esta discusión colectiva, de esta reflexión, particularmente los estudios doctorales, donde la
investigación, escenarios y discusiones deben mantenerse, ser permanentes no solamente como una actividad seminarial, una obligación de una asignatura, sino durante toda la trayectoria de lo
que son los cursos doctorales.
Posteriormente, el Prof. Miguel Galíndez inició el seminario con la conferencia "La Hermenéutica.
El Arte de la Justa Interpretación", indicando que la historia reciente de la hermenéutica está animada por un doble movimiento. Por una parte, busca ampliar su horizonte mediante un
movimiento de desregionalización, poder incluir en una hermenéutica general las hermenéuticas regionales.
Por otra, el movimiento pertenece al campo epistemológico. Shleiermacher y Dilthey se ocupan de la hermenéutica más como
método de las ciencias que como reflexión fundamental. Por otro lado, el movimiento es más ontológico, más fundamental. En este
sentido, el comprender deja de ser un estilo del conocimiento científico opuesto al explicar, para convertirse en un " modo de ser". Movimiento ligado a la obra de Heidegger.
–Gadamer afirma que la tarea de la hermenéutica es asumir los "condicionamientos" previos a la reflexión filosófica, pues la
conceptualidad en la que se desarrolla el filosofar nos posee siempre, en la misma medida en que nos determina el lenguaje en el que vivimos.
–Se trata de hacer una historia para apropiarnos de la tradición hermenéutica. La hermenéutica manifiesta el carácter histórico del
comprender. La apropiación de la tradición hermenéutica asume la forma de una reconstrucción histórica del comprender. Lo que
está en juego es la comprensión del comprender. Lo que siempre inquieta al filosofo es la pregunta: ¿qué es comprender? La
manera como se ha comprendido el comprender es la historia de la hermenéutica. Cada vez que se redefine el comprender quedan comprometidas tanto la hermenéutica filosófica como la filosofía.
–Sin embargo –continuó Miguel Galíndez– es la filosofía de Aristóteles la que configura un momento de la tradición hermenéutica.
La segunda parte del Organon lleva el título de Peri Hermeneias, sobre la interpretación. No designa una disciplina o ciencia de la
interpretación de las significaciones; sino que se refiere a la significación misma de las palabras, del verbo, de la proposición y en general el discurso.
–La hermeneia dice en relación con el logos: El logos encierra una polisemia. Logos significa a la vez discurso, frase, sentido, ley
del mundo o razón. Para Aristóteles el lenguaje es símbolo. Los sonidos emitidos por la voz son símbolos del estado del alma y las
palabras escritas. El lenguaje es definido por su función simbólica. A su vez la función es ya interpretación, decimos lo real interpretándolo.
Las palabras, nombres o verbos, simbolizan en la medida en que forman parte del discurso, en el decir algo sobre algo. El logos se
define por su función lógica, como lugar de la verdad o de la falsedad. Su preocupación es la nubosidad, sin embargo, no queda excluida la posibilidad de una hermenéutica como disciplina de la interpretación.
Por su parte, la tradición hermenéutica bíblica es la exégesis. Se entiende por exégesis la interpretación particular de un texto.
Frente a la tradición aristotélica del logos como interpretación, aquí el texto define la interpretación como una ciencia escrituraria.
El mundo sensible es semejante a un libro escrito por las manos de Dios. Lo sensible se reduce a lo textual. Lo textual se desdobla
en lo significado y en lo figurado. Solo Dios puede leer el mundo, puesto que él es quien lo ha escrito.
–En el siglo XII domina el simbolismo y la exégesis alegorizante. El simbolismo se manifiesta en la gesta del Grial, en los
monumentos, en la exégesis de la escritura, en las discusiones sobre la liturgia y los sacramentos. Entre estos campos circula una mentalidad simbólica.