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24 de junio de 1821

La Batalla de Carabobo fue una espléndida victoria

Campo de Carabobo

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Texto: Antonella Fischietto M.
Junio, 24, 2021
Especiales,Noticias
Foto: Cortesía

El combate registrado hace 200 años marcó el final de la Campaña de Carabobo, ejecutada por el Libertador Simón Bolívar para liberar los territorios del centro del país, los cuales estaban bajo dominio realista

El 24 de junio de 1821 se produjo la Batalla de Carabobo, hecho que marca el final de la Campaña de Carabobo que planificó el Libertador Simón Bolívar como jefe supremo de los Ejércitos Patriotas con la finalidad de liberar los territorios del centro del país, desde Caracas hasta Valencia, que seguían bajo dominio del Ejército Realista. Para ello logró unir a las fuerzas independentistas venidas de las distintas zonas del país.

En el marco del Bicentenario de la Batalla de Carabobo, se ha despertado un interés colectivo por tratar  de reconstruir esta gesta heroica desde las palabras y las imágenes que legaron historiadores y artistas a través de sus obras.

Si bien la historiografía ha hecho una gran contribución en este sentido, la iconografía está cobrando  gran interés. Las escenas de la Batalla de Carabobo más ampliamente difundidas en publicaciones impresas, textos escolares, murales, dibujos, y materiales audiovisuales y digitales corresponden al monumental lienzo del artista venezolano Martín Tovar y Tovar (1827-1902), que se encuentra en el “plafond” del Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo, en Caracas, desde 1888.

Es a partir de esas escenas que el consciente colectivo construye sus propias imágenes acerca de cómo pudo ser aquella batalla, de la cual los patriotas obtuvieron una “espléndida victoria”, como lo señaló Bolívar al inicio de su parte de guerra redactado en Valencia, aunque hay quien señale que fue en Tocuyito, otrora el pueblo más cercano al sitio de la batalla y donde había un hospital de sangre de los realistas que sirvió a los patriotas heridos tras el combate.

 

Cinco fragmentos del gran lienzo

 

El propio Libertador dejó para la posteridad el parte de guerra, en el cual describe hechos sobresalientes de la batalla. Él en persona se encargó de dirigir la estrategia desde el cerro Buenavista y dar órdenes a su Estado Mayor para que se cumplieran al fragor de la batalla.

Esta escena está representada en la pintura de Tovar y Tovar como un primer fragmento y que podría interpretarse como el punto de partida para apreciar este gran lienzo como si se tratara de una cinta fílmica.

En esa escena aparece Bolívar acompañado por el general Santiago Mariño, jefe del Estado Mayor; coronel Bartolomé Salom, sub jefe del Estado Mayor; Pedro Briceño Méndez, secretario de Guerra; y los capitanes Juan José Conde y Daniel Florencio O’Leary, edecanes del Libertador. Todos están sobre sus caballos.

Lo que sería un segundo fragmento de la obra pictórica presenta la avanzada del Batallón Cazadores Británicos, que comandaba Thomas Ilderton Ferriar, quien cae en combate y yace bajo un árbol con el sable en alto en su mano derecha.

Este batallón era parte de los extranjeros que combatieron en Carabobo con autorización de Bolívar, quien ordenó contratarlos en Inglaterra. Ingresaron a territorio venezolano por Margarita y luego se trasladaron a Angostura para ponerse a las órdenes de Páez, quien los incorporó a sus tropas en los llanos de Apure y movilizarse hasta Carabobo.

En la tercera escena, en primer plano está representada la caída en combate del teniente de caballería Pedro Camejo, conocido también por Negro Primero, un ex lancero de las tropas de José Tomás Boves, este último acérrimo enemigo de los mantuanos y exterminador del Ejército Patriota.

La muerte de Negro Primero fue descrita por el general Páez en su Autobiografía y se instaló en la memoria colectiva como el pueblo llano, de los cimarrones para mayor exactitud, que luchó por la independencia. Algunos entendidos aseguran que fue sepultado en Tocuyito, pero no fue posible hallar su tumba, debido a sucesivos trabajos de colocación de losas. De allí que son sus restos simbólicos los que reposan en el Panteón Nacional.

Negro Primero participó en la Batalla de Carabobo bajo las órdenes de Páez, quien comandaba la Primera División, la cual ocupaba la vanguardia. Esta División incluía dos batallones de infantería: Bravos de Apure y Cazadores Británicos, y siete regimientos de caballería.

En un segundo plano del tercer fragmento del gran lienzo, se encuentra el general Páez cabalgando con sable en mano y  dirigiendo a los Bravos de Apure a enfrentar a los soldados realistas agrupados en el Batallón Burgos.

El cuarto fragmento de este óleo sobre tela muestra a un grupo de oficiales patriotas cabalgando en el campo de batalla, como son Diego Ibarra, Miguel Antonio Vásquez, José Laurencio Silva, Francisco Aramendi y Juan José Rondón.

La quinta escena recoge la caída en combate del general de División Manuel Cedeño, quien era el comandante de la Segunda División, y del coronel Ambrosio Plaza, comandante de la Tercera División que resultó herido y murió posteriormente en Valencia. Tres divisiones conformaban aquel ejército libertador con vista a la Batalla de Carabobo.

 

Detalles presentes y ausentes en esta iconografía tradicional

 

El escenario de la batalla fue una sabana de 4 kilómetros de longitud de este a oeste, y de 3 kilómetros, de norte a sur. Fue un combate rudo y de corta duración en un campo que debe su nombre a la unión de dos voces indígenas: “cara”, que significa planta o musgo, y “bobo”, suave corriente de agua. La quebrada Carabobo divide la sabana.

Los detalles de la geografía del lugar están claramente representados en el lienzo de Tovar y Tovar, como cielos azules, sol radiante y arbustos de escasa frondosidad, tal como puede apreciarse ese terreno en la actualidad, en la parroquia Independencia del municipio Libertador, estado Carabobo.

A partir de esta monumental obra (26 x 13 metros), encargada por el entonces Presidente Antonio Guzmán Blanco y realizada en Francia, adonde se trasladó el artista para recibir apoyo técnico, se tiene una idea primaria y básica del desarrollo de la batalla que ha servido para nuevas creaciones e interpretaciones.

Si bien es una obra digna de admiración, esta iconografía tradicional deja fuera del lienzo la participación de otros protagonistas de la Batalla de Carabobo, como fueron las mujeres en sus distintos roles: combatientes, troperas, cuidadoras, cocineras, lavanderas, enfermeras, entre otros.

Tampoco muestra a esa masa de gente de las clases sociales situadas en la base piramidal que se incorporó, ya sea de manera voluntaria u obligada, a la lucha por la libertad e igualdad de derechos políticos, sociales, culturales y económicos.


 

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