Facultad de CS. Jurídicas y Políticas: Más de nueve décadas formando abogados María Albornoz Méndez
Zuloaga un rector en tres tiempos
Casa de La Estrella.
En la Casa de La Estrella comenzó la educación formal en 1833, bajo la Rectoría del Maestro nativo de San Joaquín, y desde 1915, con la escuela “Miguel José Sanz” se iniciaron en Carabobo los estudios de Derecho..

En el proceso de reconstruir antecedentes encontramos que hace 204 años comenzó en esta entidad la educación formal de primer nivel, en consideración a que el Colegio Nacional de Carabobo creado en 1833 por decreto presidencial del general José Antonio Páez, marcó el inicio de la historia de la actual Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de esta superior casa de estudios.

Sin embargo fue tres años después, el 5 de julio de 1836 cuando el Colegio Nacional de Carabobo comenzó a funcionar en el antiguo Hospital de la Caridad, ubicado en la llamada "Esquina de la Estrella", hoy “Casa de la Estrella”, y la inauguración se realizó en acto solemne presidido por el Dr. Pedro Tinoco, gobernador de la provincia de Carabobo.

Educador y valiente héroe civil

Desde aquellos tiempos destaca la presencia de nuestro primer rector Alejo Zuloaga Egusquiza, en la organización del sistema educativo que dio lugar a los estudios universitarios.

En 1876 era rector del Colegio Nacional de Carabobo el Dr. Julián Viso; el 28 de agosto de 1883 fue encomendada la Rectoría al Dr. Alejo Zuloaga, y debido a sus gestiones, un mes después, el 24 de Septiembre, el Colegio fue elevado a "Colegio Federal de Primera Categoría", raíz de la Universidad de Valencia.

Esto tuvo su origen en un incidente de la guerra republicana de finales del siglo XIX, según narra Américo Díaz Núñez en la Crónica “Tiempo y Saber” 2006, que le convirtió en ganador del Certamen Mayor de las Artes y las Letras, colección “Cada día un libro” que promueve el Ministerio del poder popular de la Cultura.

En 1892 Joaquín Crespo al frente de jinetes armados procedente de los llanos occidentales avanzaba hacia Caracas, y en Valencia no encontró mayor resistencia porque tenía muchos simpatizantes.

“Sin embargo, sus tropas causaron un incidente que daría origen a la Universidad de Valencia, que más tarde se llamaría Carabobo. El principal centro educativo de la ciudad era el Colegio Federal, dirigido por un profesor muy respetado, llamado aleo Zuloaga, natural de san Joaquín, con larga trayectoria como educador”

-Su colegio fue convertido por las tropas del gobierno, primero, y las rebeldes después, en cuartel general y, como era de esperarse, lo destrozaron-.

“Zuloaga se dirigió indignado hasta el Capìtolio, donde se había instalado el jefe de la rebelión, el general Joaquín Crespo. Su reclamo fue enérgico y valiente, pero tuvo un resultado feliz para él y para Carabobo: Crespo se comprometió a reparar los daños y a algo mas, que pronto se conocería oficialmente”.

“Al poco tiempo de tomar por la fuerza el gobierno central en Caracas, un decreto del nuevo régimen dio a conocer una gran noticia para los carabobeños: El Colegio Federal se transformaba en Universidad de Valencia, bajo la dirección de Alejo Zuloaga el héroe civil del áspero incidente del Capitolio”.

-El Maestro había triunfado, pero el Caudillo con aquel gesto se ganó para siempre a todos los carabobeños que a partir del 15 de noviembre de 1892 tenían su propia universidad.

La instalación de la Universidad de Valencia fue presidida por el Dr. Eduardo Celis, en representación del Presidente de la República, Joaquín Crespo. en acto solemne el 22 de enero de 1893 en la iglesia de San Francisco, porque el edificio que en l880, había comenzado a construir el ingeniero Lino Revenga seguía sometido a la restauración por los daños que “las montoneras” ocasionaron en su estructura. Se trata del mismo edificio que hasta hace dos años ocupó la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, el cual en adelante será la flamante sede del Instituto de Patrimonio Histórico de la Universidad de Carabobo, reconfirmando las presencia de esta institución en el centro de Valencia.

Nuestro Primer Editorial de la II Época (*)

Paz o destrucción

La paz siempre ha constituido un gran problema para el hombre desde que apareció como habitante del planeta tierra. Muchas consideraciones nos hemos planteado y nos preguntamos diariamente en torno a la paz. Mas, hoy día, tales consideraciones cobran relevancia ante el espectro de una guerra termonuclear, cuyas consecuencias inmediatas sería el arrase total de la vida y la desaparición del mismo planeta que habitamos.

El hombre, a través de su historia, y la historia escrita por el hombre no ha sido más que la vivencia para él mismo destruirse. Los imperios lo que son en la medida que tienen una alta y efectiva capacidad de muerte.

Esto último es lo que presenciamos con la guerra del Golfo Pérsico: una exhibición cínica de una tecnología con alto poder de devastación. Hasta se dice de unas “armas inteligentes”, cuya inteligencia se expresa en la búsqueda de objetivos, burlando cualquier otra posibilidad.

El entorno que sustenta a la guerra nos indica que “hacer la guerra” es propio de las naciones altamente desarrolladas, porque en sí obedecen a los requerimientos de la industria acantonada en la fabricación de armas. El armamentismo- visualización política del comercio de las armas- se encarga de proveer los mercados de consumo. Sobre todo en los países subdesarrollados y del tercer mundo que no tiene la capacidad tecnológica de fabricar sus propias armas.

Así las cosas, las armas se adquieren para equipar a un ejército, para resguardar la soberanía, para mantener el orden público, entre otras causas.

Es decir, que se mantiene a nivel mundial toda una superestructura hecha para la guerra, en donde no puede tener cabida la paz. En efecto, los ejércitos se constituyen y las armas se fabrican para usarlas, para probarlas en los campos de batalla, a un altísimo costo social y de vidas humanas, para obtener territorios, fuentes de energía, controles precisos sobre el ordenamiento de la geografía en función de concepciones geopolíticas o geoestratégicas.

La paz se ha convertido en un mito, porque el sentir de los hombres que la anhelan ha hecho de ella algo idílico, condicionándolas al confort y albedrío de la sociedad de consumo. La paz ha tenido en nuestra sociedad una connotación filosófica muy mezquina dable en la medida de las llamadas “posibilidades económicas” con que se estratifica el esquema social.

Aquellos que disfrutan de la riqueza “viven en paz” (los menos), mientras el alto índice de los menesterosos, al decir de Quevedo se encuentran condenados al fuego de las Zahúrdas de Plutón.

Esta guerra desencadenada por los imperios en el Golfo Pérsico, responde al criterio que sobre la Paz predomina en la sociedad de mercados cuyo énfasis descansa en la riqueza y el poder energético (petróleo como mineral estratégico), cuyo control absoluto pretenden los centros del poder mundial.

Los países tercermundistas se han educado dentro de los esquemas que sobre la paz y la democracia nos ha proporcionado Europa. Es decir, que no tenemos una visión propia respecto del contenido de tales conceptos para desarrollarlos acordes con nuestra idiosincrasia. Nuestra dependencia es total, al punto que se nos arrastra a un conflicto que no deseamos porque va en contra de nuestros principios solidarios, económicos y culturales.

La paz debemos impregnarla con el sentir de estos pueblos oprimidos por ella y conquistarla para el pleno disfrute de las generaciones.

*Un reciclaje de plena vigencia en nuestra etapa actual.

Así comenzó
Así comenzó Derecho
 

El Dr. Alejo Zuloaga tuvo el honor de ser el primer Rector de la Universidad de Valencia que comenzó a funcionar con las Facultades de Ciencias Médicas, Ciencias Filosóficas, Políticas y Eclesiásticas. Al Dr. Alejo Zuloaga le sucede en el Rectorado el Dr. Alejo Machado, cuya gestión se prolonga tan sólo hasta el año 1904, fecha en la que por decreto del general Cipriano Castro fue clausurada la Universidad de Valencia; en su lugar se crea el Colegio para Varones de Carabobo, institución destinada a la formación de bachilleres por especialidades.

El 12 de Marzo de 1915, se crea el Instituto Oficial de Ciencias Políticas que llevaría el nombre de Miguel José Sanz, fundador del primer Colegio de Abogados de Venezuela y por decreto de ese mismo año, se designó director al Dr. Alejo Zuloaga. El 13 de diciembre de 1949 esta Escuela de Ciencias Políticas fue adscrita a la Facultad de Derecho de la UCV.

Los estudios universitarios retornaron a Valencia 54 años mas tarde, cuando el 21 de marzo de 1958 cuando la Junta de Gobierno presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazabal en su Decreto N° 100 crea la Universidad de Carabobo. Ocurrió hace 50 años y fue un error “crear”, se trataba del cambio de nombre, porque desde 1892 ya existía y solo estaba cerrada la Universidad de Valencia, decreto que por cierto nunca fue derogado.

Muchos valencianos trabajaron para que se reabrieran las puertas de la universidad primigenia, siendo abanderado de esa lucha el Obispo Gregorio Adam, quien no descansó hasta ver de nuevo abiertas las puertas de la Casa de Estudios, en el mismo local donde funcionó en sus primeros años.